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Isabel Alamar

Con Rabia y Erotismo

 
El mundo en que vivimos es un mundo de género masculino.
Un mundo de políticos, empresarios, abogados y banqueros…
que habitan en la cúspide misma del dominio profesional.
Y por otro lado, todavía en la penumbra tenemos
un mundo femenino, incipiente, indeciso en su principio
con un montón de barreras, y retos, pero que avanza cada día.
Yo pertenezco y habito en ese mundo.
MUNDO FEMENINO
Seamos indulgentes, confundámoslas, concedámosles sólo las sobras
Pero depositémoslas en el suelo, cerca de la suela de nuestros zapatos
Para que puedan apreciar bien nuestra indiscutible supremacía.
Que trabajen duro,
Que cobren menos,
Que no tengan hijos,
Y entonces tendrán a su alcance la minúscula oportunidad
De no vivir a la intemperie, pero hagásmolo bien,
Finjamos que de ellas es el mundo porque son diosas
Ofrezcámosles, señores, unas migajas con que conformarse.
 
LAS MUJERES
 
Hay hombres todavía,
Que quieren ser los reyes de su casa
Y que su mujer les traiga y las zapatillas
Y les ponga el cafelito, y les prepare la comida siempre en su punto
Y que se abra de piernas a la menor ocasión y tenga muchos hijos
Y que no se ponga faldas muy cortas ni se maquille con exceso
no sea que vaya provocando por la calle a los otros hombres.
(Ya se sabe que las mujeres no tienen mucho seso y se pueden ir con cualquiera),
ni que salga demasiado con sus amigas no sea que la perviertan
y se le meta alguna idea extraña en la cabeza
ni que trabaje fuera de casa no se vaya a creer que ella
también puede ser independiente y fuerte como un hombre.
En fin hay hombres todavía… Hay todavía hombres.
Todavía hay hombres como éstos.
 
HAY HOMBRES TODAVÍA
 
 
Frente a este gran mundo acabado en -o
formado por políticos, ejecutivos, banqueros y empresarios…
tenemos el pequeño y mediano mundo acabado en -a
donde el primer puesto lo ocupan sin duda las amas de casa,
después vienen las peluqueras, secretarias, profesoras y enfermeras
Y es que desde pequeños a los chicos los enseñan a jugar a guerras y
conflictos o a los coches de carreras, preparándoles para ser hombres
fuertes e independientes.
En cambio a nosotras las chicas nos enseñan a jugar a papás y mamás
a maquillarnos y vestirnos con gusto para gustarles a ellos, los chicos.
Y nos dicen que seamos calladitas y modositas
en una palabra buenas chicas.
Y que nos mostremos siempre alegres y encantadoras,
resumiendo, que no dejemos nunca de ser niñas.
MUNDO EN -O/-A
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