- El
sí de las Niñas,
Tratado sobre la
pseudolibertad, el argumento de El Sí de las Niñas
se centra en una de las preocupaciones del hombre de finales
del siglo XVIII: el respeto a las normas e imperativos sociales,
el derecho al matrimonio por amor, el conflicto de la autoridad
paterna, y el papel de la mujer en la sociedad. La prensa periódica
publica numerosos artículos sobre el papel de la mujer en la
familia, su derecho a la educación; todo esto en un momento
en que la Pragmática de 23 de marzo de 1776 -Carlos III- obligaba
a los hijos menores de 25 años a respetar la decisión paterna
sobre contraer matrimonio.
En este contexto
aparece El Sí de las Niñas, un tratado sobre la libertad
de la protagonista para elegir a su enamorado y que propone
una solución al problema que presenta la legislación con la
Orden dictada por Carlos III.
Pero, ¿el tema principal
es la libertad de elección de la protagonista? ¿Es Paquita la
protagonista de la obra? ¿En realidad Moratín estaba a favor
de la libertad de elección de las mujeres? No.
Le traité nul,
comédie en un acte, mêlée dariettes es su más que
posible referente: la traducción que corría por España hablaba
de una pobre labradora viuda, Tomasa, que trata de casar a su
hija Mariquita con el rico y viejo Alonso. El sobrino del anciano,
Fernando quiere a Mariquita. Al final todo se arregla entre
los mayores y les permiten casarse para la dicha de los
amantes.
Entre bobos
anda el juego también trata el tema con menos fortuna
narrativa: en ella la joven Isabel de Peralta va a contraer
matrimonio con un anciano llamado don Lucas. El novio espera
a la niña en una venta donde acaban de reunirse todos los protagonistas.
Isabel quiere a don Pedro, primo de don Lucas, quienes se citan
en la oscuridad.
Un hecho biográfico
de Moratín, como cuenta su biógrafo y amigo Melón, explicaría,
quizás, el porqué del tema: de muchacho se enamoró de Sabina
Conti, pero ésta tuvo que casarse con su primo hermano, el escritor
Gianbattistta Conti, de unos cuarenta años de edad. Este hecho
puede que le influyera a la hora de escribir La niña y
el viejo y El sí de las niñas, aunque no se
puede afirmar rotundamente por las coincidencias más o menos
inexactas de las fechas del hecho y del escrito de los libros.
Con estos referentes,
tema de moda y preocupación personal, los personajes giran en
torno a la idea del casamiento irregular:
Don Carlos es presentado
como el personaje principal, el sobrino de don Diego, el prometido
de Paquita; arde en amores por ésta y es correspondido. Varios
contemporáneos de la obra extrañaron la aparente contradicción
entre su valor en el campo de batalla y su timidez ante su tío,
pero esto es un error de enfoque. Moratín da idea de Carlos
como un joven apasionado y valiente capaz de atropellar ciertas
convenciones sociales, de sacar la espada por amor; así para
los ilustrados y los partidarios de los Borbones, será un delincuente
y un bárbaro, mientras que para los tradicionalistas será un
símbolo del españolismo. Es el valiente enamorado de Paquita
que no dudará en luchar por su amor contra su tío y las convenciones
sociales.
Calamocha es el criado
de don Carlos. Presenta graciosamente a su amo como si se tratara
de un enamorado del siglo XVII utilizando un lenguaje de perdonavidas.
Paquita es la muchacha
con la que pretende casarse don Diego. Se la define como coqueta
y discreta.
Doña Irene es la
madre de Paquita. Es autoritaria en la medida justa: unos
buenos padres no ordenan, sino insinúan, proponen, aconsejan,
el exceso de autoridad de los padres es criticado no porque
esté mal, sino porque puede provocar una rebeldía peligrosa.
Doña Irene permite a Moratín poner de relieve que bajo el Antiguo
Régimen la Iglesia constituía un remedio para muchas familias
con malos trances económicos. Lo que interesa de la relación
Iglesia/doña Irene es que desde que murió el marido de doña
Irene, ella depende exclusivamente de su parentela eclesiástica,
por lo que la influencia de ésta sobre ella es determinante.
Las tías monjas ejercen una presión constante sobre su sobrina
para que se case con don Diego. Dan a la niña una educación
que pertenece ya entonces al pasado, y que no conviene a las
necesidades de la época. Moratín afirma sobre esta educación
que tiene como finalidad la de asegurar la autoridad absoluta
de los padres en los asuntos matrimoniales de los hijos. Pero
este exceso de autoridad puede ser contraproducente. Este es
el sentido fundamental de El sí de las niñas: prevenir
las graves consecuencias que puede acarrear un exceso de autoridad
paterna.
Don Diego es el que
pretende casarse con Paquita.
Un último dato: si
Moratín hubiera pretendido hacer un tratado sobre la dignidad
y la libertad de elección de la mujer ésta hubiera sido la protagonista,
no se escudaría en falsas emociones, no amenazaría sobre el
más que posible peligro de que la mujer mal casada es más peligrosa
que una mujer soltera porque aquella goza de más libertad.
Al fin y al cabo,
quien arregla la situación es don Diego con don Carlos, son
los hombres quienes deciden que, al fin y al cabo, Paquita pueda
casarse con su enamorado:
DON DIEGO
Paquita hermosa,
(la abraza) recibe los primeros abrazos de tu nuevo padre...
No temo ya la soledad terrible que amenaza mi vejez... Vosotros
(tomando de las manos a Paquita y don Carlos) seréis la delicia
de mi corazón; y el primer fruto de vuestro amor... sí, hijos,
aquél..., no hay remedio, aquél es para mí. Y cuando le acaricie
en mis brazos, podré decir: a mí me debe su existencia este
niño inocente; si sus padres viven, si son felices, yo he sido
la causa.
DON CARLOS
¡Bendita sea
tanta bondad!
Lo que en verdad
critica es el casamiento desigual, no la falta de libertad de
elección de la mujer.