BARRIO MARGINAL
Son las ocho de la mañana
cuando abro la puerta del ascensor
y me encuentro un preservativo
tirado en el suelo.
Buenos días, barrio marginal.
Salgo a la calle y me cruzo
con dos putas cansadas
de ser jodidas en la noche.
Buenos días, barrio marginal.
Me detengo en la parada del bus
junto a dos yonquis que discuten
entre trago de cerveza y calada.
Procuro apartar mi vista hacia otro lado
y la poso en la cera de enfrente donde
un abuelo que pasa arranca y escupe
en medio de la calle.
Buenos días, barrio marginal.