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por Carmen Javaloyes
La Lozana Andaluza y la realidad soez
La Lozana andaluza (1528), ¿obra soez? ¿En qué sentido? ¿Comportamiento de los personajes, lenguaje provocador, ruptura de esquemas literarios...?
Obra maldita desatendida por la crítica a partir del juicio de valor de Menéndez y Pelayo como novela obscena y por tanto de escaso valor literario, basaba su fama negativa en el valor moral de la obra.
La Lozana Andaluza no es una isla soez en medio de otras obras maestras de la literatura academicista del S. XV, novelas de caballerías, novela sentimental; la Lozana Andaluza es una muestra de aquellas otras "novelitas", desaparecidas la mayoría, pequeñas obras escritas con la simple intención de entretener, el dar al público aquello que pedía (es lo que algunos críticos llaman la "prehistoria de la sociedad de consumo") hay una demanda de un nuevo tipo de lectura, que hace que los impresores se arriesguen a publicar libros jocosos, contrariamente a la Poética, con una intención más de distracción que docente.
El Texto se descubre en el siglo XIX en la Biblioteca Imperial de Viena, de la Imprenta de Venecia, sin el nombre del autor y del impresor, por lo que durante mucho tiempo se la consideró anónima, hasta que la crítica especuló con la idea de que el autor era Francisco Delicado, "clérigo libertino y cavernario", definiendo la obra como pornográfica y característica de la corrupción del clero del siglo XVI.
De Francisco Delicado se sabe poco. La mayoría de los críticos consideran que era judío converso, como prueba afirman que huyó de España en 1528 quizá atemorizado por el poder emergente de la Inquisición; el resto opinan que era un clérigo que marchó a Italia en busca de beneficios papales; lo cierto es que estudió medicina y escribió interesantes tratados sobre la sífilis "El leño de Yndia", enfermedad que reconoce padecer a pesar de su condición de clérigo "Y si dixeren que por que perdi el tiempo retrayendo a la Loçana, y a sus secaçes, respondo que siendo atormentado de una grande y prolixa enfermedad parescia que me espaciava en estas vanidades"; fue también corrector de pruebas de la imprenta de Venecia que publicará su "obrita".
Se sabe que fue discípulo de Nebrija (él mismo lo menciona en el prólogo del "Amadís" que se publica en su imprenta (1530-Venecia), ya que La Lozana emplea el registro andaluz de la época, él mismo declara que muchas de las palabras no están escritas en castellano, sino en germanías: andaluz, catalán, romano, veneciano y varios dialectos italianos de la época, y que él mismo no era muy letrado (falsa modestia) y escribía según se oía.
La intención de la obra no es tanto demostrar la depravación de las costumbres de una mujer libertina, como tratar la situación lo más realmente posible: "el poeta, como el pintor, debe imitar la realidad" (Aristóteles-Poética).
Así, una de las principales preocupaciones de Delicado es que los editores no le cambien ninguna palabra, porque el libro no es copiado, sino propio, que lo escribió sin emplear la Retórica y sin sacar la materia de otros libros. La lengua popular, marginal, refleja el diálogo coloquial de las clases sociales marginadas y las palabras maliciosas y con doble sentido son "oídas" "no inventadas:
"Protesta el auctor que ninguno quite o añada palabra ni razón ni lenguaje, porque aquí no compuse modo de fermoso dezir, ni saqué de otros libros, ni furte eloquencia porque para dezir verdad poca eloquencia basta."
Todo lo relacionado con el sexo aparece a través de metáforas o símiles; así, las alusiones sexuales de las mujeres son relacionadas con los oficios de éstas, como tejer o hilar; y las actividades masculinas como asaltar un castillo o entrar a saco se relacionan con la conquista sexual, el arte caballar es dominar a una mujer; también el empleo de refranes populares con clara intención sexual, al igual que el empleo de las frutas para referirse a los órganos sexuales.
Así, Delicado señala que sólo muestra lo que ve y oye... la depravación moral de la Lozana, es tratada de la manera más natural posible.
LA LOZANA ANDALUZA Francisco Delicado PRIMERA PARTE MAMOTRETO I 30 de junio de 1524. La Lozana, natural de Córdoba, marcha de su ciudad natal al morir su padre, recorriendo numerosas ciudades de España "aquí conversó con personas que la amaban por su hermosura y gracia; asimismo, saltando una pared sin licencia de su madre, se le derramó la primera sangre que del natural tenía". Muerta su madre, la recoge una tía. MAMOTRETO II Aldonza, Lozana, da muestras de su saber cocinar todo tipo de platos y saber coser, la tía le propone el matrimonio con un mercader. MAMOTRETO III Aldonza conoce al mercader y lo abandona todo por irse con éste a Cádiz "¡Aldonza! ¿Sobrina! ¡Qué hacéis! ¿Dónde estáis? ¡Oh, pecadora de mí! El hombre deja el padre y la madre por la mujer y la mujer olvida por el hombre su nido,... mas no tenéis vos la culpa sino yo, que teniendo la yesca busqué el eslabón; mira qué pago, que si miro en ello, ella misma me hizo alcahueta." MAMOTRETO IV Marchan como amantes Lozana, que cambia el nombre, y el mercader primero a Cádiz y luego a Italia. Allí, el padre del muchacho fue aprisionado y ella abandonada en una costa. MAMOTRETO V Llega Lozana a Roma y comienza a ganarse la vida. MAMOTRETO VI Llega a casa de una camisera y le cuenta su historia: "...que mozo mando a la madre que me acogiese y me diesen buen lugar, y la puta vieja barbuda, estrellera, dijo:..." MAMOTRETO VII Continúa la historia ante otras mujeres "...desde chica me comía lo mío, y en ver hombre se en desperezaba, y me quisiera ir con alguno, sino que no me lo daba la edad." MAMOTRETO VIII Se lamenta de su pobre suerte. MAMOTRETO IX Las mujeres intentan deshacerse de ella y mandan a casa de una judía de Zaragoza. MAMOTRETO X Se encuentra con una catalana que la reprende: "-Sogorbesa: ¡Anau al burdel, y laxau estar mon fill! -Loz.- Id vos, y besaldo donde sabéis!" MAMOTRETO XI Conoce a la Napolitana, señora con dos hijos para que trabaje en su casa y le cuide los niños. MAMOTRETO XII Sale con Rampín, el niño de diez años, por Roma para que le muestre la ciudad. "-Loz.- Quiero que vos seáis mi hijo, y dormiréis conmigo; y mirá no me lo hagáis, que ese bozo demuestra que ya no sois capón. -Ram.- Si vos me probásedes, no sería capón." MAMOTRETO XIII Rampín y la Lozana entran en la "Estufa". MAMOTRETO XIV Lo que pasaron la Lozana y su futuro criado en la cama... MAMOTRETO XV Como fueron mirando por Roma, hasta que vinieron a la judería, y pusieron casa. MAMOTRETO XVI Entran a la judería, y gracias a Trigo encuentran casa. MAMOTRETO XVII Conversación del autor con Rampín de los mamotretos siguientes. MAMOTRETO XVIII Paseando por la judería la reconoce una vieja: "¡Ay, mi alma parece que os he visto y no sé donde! ¿Por qué habéis mudado vestidos? No me recordaba; ya, ya, decíme, ¿y, habéis os hecho puta? Amargá de vos, que no lo podrés sufrir, que es gran trabajo. MAMOTRETO XIX Goza de sus primeros clientes: un maestresala, un macero y un balijero de su señoría. "Loz.- Por mi vida que me meo toda, antes que venga nadie. Ram.- Hacé presto, que veis allí uno viene que yo lo conozco." MAMOTRETO XX Las preguntas que hizo la Lozana al Balijero sobre los tipos de putas de la zona. MAMOTRETO XXI Continúa la conversación sobre las putas. MAMOTRETO XXII Marcha el Balijero y duermen Lozana y su criado hasta que llega Trigo. MAMOTRETO XXIII Va la Lozana a casa de una cortesana a curarle un "mal de madre" después de que ésta haya parido. También da remedio al canónigo que la dejo en tal estado y padece del mismo mal: " Canónigo.- ...que ha veinte días que soy estado de cortarme lo mío tanto me duele cuando orino, y según dice el médico, tengo que lamer todo este año, y a la fin creo que me lo cortarán." SEGUNDA PARTE MAMOTRETO XXIV Cómo comenzó a conversar con todos, y cómo el autor la conoció por intercesión de un compañero, que era criado de un embajador milanés, al cual ella sirvió la primera vez con una moza no virgen sino apretada. MAMOTRETO XXV El autor encuentra a la Lozana en casa de una amiga cortesana. MAMOTRETO XXVI Va a casa y se encuentra a Germán, con el que queda para el día siguiente. MAMOTRETO XXVII Piropos en la calle. MAMOTRETO XXVIII Va la Lozana a casa de un monseñor español, y después de presentarse le propone hacer de comer a la española, éste acepta. MAMOTRETO XXIX Conversa la Lozana con la madre de otra puta, que servía al tal monseñor: "...que a mi hija no le cuesta sino demandallo, y tal vuelta se entra ella misma en la guardarropa del monseñor y toma lo que quiere y envía a casa, que como dicen, más tira coño que soga." MAMOTRETO XXX Acuerdan el precio la Lozana con unos jóvenes. MAMOTRETO XXXI La Lozana, preocupada, cuenta el sueño que tuvo de Rampín, que caía en el río y otro día que se lo llevaron a prisión. MAMOTRETO XXXII El sueño se cumple y Rampín está en prisión por un asuntillo. MAMOTRETO XXXIII Rampín cae en la fosa séptica y lo saca una amigo de la Lozana: "Trinchante.- ...está en la privada y andámoslo buscar, sorbe, no te ahogues, dad acá una cuerda, ¿está en la mierda? Rampín.- Tirá, tirá más. Trinchante.- Ásete, pese a tal contigo, que agora saliste de prisión y viniste a caer en la mierda." MAMOTRETO XXXIV La Lozana va buscando casa y habla con el Escudero: "...las putas cada tres meses se mudan por parecer fruta nueva." MAMOTRETO XXXV Conversaciones con conocidos. MAMOTRETO XXXVI Rollito con un embajador. MAMOTRETO XXXVII Cómo de allí se despidió la Lozana y se fue a casa de un hidalgo que la buscaba y estando solos se lo hizo, porque diese fe a otra de que lo sabia hacer. MAMOTRETO XXXVIII Entra la Lozana en la baratería de los gentiles hombres, y saca lo que puede. MAMOTRETO XXXIX Conversa la Lozana con una compañera puta porque el cliente no le quiere pagar lo que vale. Lozana habla con él. MAMOTRETO XL Camino hacia su casa se encuentra con tres compañeras putas, y después con dos hombres que la conocen de hace tiempo. TERCERA PARTE MAMOTRETO XLI Lozana, enriquecida con su trabajo, se dedica a asuntos más agradecidos: afeita a algunas putas amigas, la Griega y la Julia, les hace las cejas... MAMOTRETO XLII El autor entra en casa de la Lozana a pedirle un remedio para la sordera de su huéspeda, y conversa con ésta, que le invita a vino; el autor pide papel y tinta para escribir unas cosas que ha oído que le han gustado. MAMOTRETO XLIII Un hombre llega a casa de la Lozana cargando dos asnos con cebollas y castañas para la Fresca por haber sanado al hijo de ésta. MAMOTRETO XLIV Silvano va a visitar a la Lozana. MAMOTRETO XLV Continúa la conversación con Silvano. MAMOTRETO XLVI Lozana sigue la conversación con Silvano, son conocidos desde hace tiempo. MAMOTRETO XLVII Silvano se despide de la Lozana, pero antes da muestras de conocer España, describiendo numerosos lugares y relacionándolos con la mitología latina. El autor se descubre como cordobés. MAMOTRETO XLVIII Diez cortesanas van a casa de la Lozana a afeitarse, depilarse, hacerse la manicura... Más tarde van a su casa dos mujeres casadas. MAMOTRETO XLIX Rampín va a buscar a la Lozana para que cure a un gentilhombre que se encuentra en cama enfermo. MAMOTRETO L Llega la Lozana a casa del gentilhombre, Trujillo, y éste le indica cuál es su mal: su miembro le ha crecido espectacularmente, y necesita ver el de la Lozana para sanar. MAMOTRETO LI La Lozana sale de la casa del gentilhombre muy enojada porque se considera engañada y ultrajada. MAMOTRETO LII Por el camino se encuentra con un vagabundo que le dice que una tal Celidonia es la puta más popular y rica de toda Roma, pero que ella, la Lozana es más rica en linaje y sangre: le invita a comer a su casa. MAMOTRETO LIII Llega a su casa la puta Divicia, que ha hecho fortuna en el extranjero (ha cambiado los dientes que tenía de plata por unos de hueso de ciervo. La Lozana da muestras de su "erudición" contando la historia de Roma desde la época del emperador Tiberio. La puta Divicia conoce al vagabundo que dormía en el interior de la casa, y le propone ser su chulo. MAMOTRETO LIV "Entre col y col, lechuga", la Lozana da consejos sobre economía a la puta Divicia, que quiere vender unos cuchillos. MAMOTRETO LV Coridón, joven de dieciocho años, recibe consejos de amor cortés de la Lozana: le propone engañar al viejo que se casó con su enamorada, primero haciéndose pasar por una loca muchacha, y después, al tener su confianza, gozar de ella. El autor da muestras de conocer el italiano de Mantua. MAMOTRETO LVI Dos galanes observan los movimientos en la calle de la Lozana: una de las mujeres que salen de su casa les informan de la oración que dice la Lozana para quitar el mal de ojo, y sanar de una quemadura. MAMOTRETO LVII La Lozana sale de su casa y se encuentra con los galanes en una esquina, quedando para más tarde; marcha la Lozana a casa de cuatro cortesanas, y recibe de ellas presentes. MAMOTRETO LVIII La Lozana en casa de otra puta se encuentra con dos rufianes napolitanos. MAMOTRETO LIX La Lozana visita a Madona Clarina, y se encuentra allí con un médico y un cirujano, quienes le insinúan que no les quedan enfermos a los que visitar porque la Lozana medica más pacientes que ellos. MAMOTRETO LX La Lozana visita la casa de la Aviñonesa, y encuentra allí dos antiguos conocidos, juristas, de los que critica su pedantería. MAMOTRETO LXI Conversación de La Lozana con un médico en casa de la Aviñonesa sobre de dónde provenía la sabiduría de ésta. MAMOTRETO LXII El médico piropea la sabiduría popular de la Lozana, y le propone ser su "ayudante", ella le insinúa que sólo la vergüenza le para los pies... MAMOTRETO LXIII La Lozana conversa con una doncella que no conoce hombre, y ésta le pregunta sobre algunos dichos populares. MAMOTRETO LXIV Cuatro palafreneros negocian con la Lozana dar posada en su casa dos meses a un gentilhombre. MAMOTRETO LXV Porfirio, el gentilhombre, llega a Roma con su asno, Robusto, con quien habla porque entiende como una persona. MAMOTRETO LXVI CÓMO LA LOZANA SE FUE A VIVIR A LA ÍNSULA DE LÍPARI, Y ALLÍ ACABÓ MUY SANTAMENTE ELLA Y SU PRETÉRITO CRIADO RAMPÍN, Y AQUÍ SE NOTA SU FIN Y UN SUEÑO QUE SOÑÓ. |
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