Como
una serpiente
alrededor
de un árbol
voy
dibujando una espiral
en
la corteza de tu cuerpo,
te
voy dejando
mi
humedad y mi temblor,
te
envuelvo para entibiar
la
fragilidad de tu cuerpo,
asciendo
a fortalecer
las
indecisiones de tus brazos,
resuelvo
las
alternativas de la rama,
te
encuentro
en
todos tus gestos posibles,
regreso
a los pliegues más secretos
de
tus manos abiertas como hojas,
le
doy la forma a tu cintura,
me
deslizo
hacia
tu pecho por tu espalda,
sostengo
tu cabeza,
alcanzo
en la copa
la
comarca de los pájaros,
el
territorio de tus ojos,
el
movimiento de tu sueño,
la
altura desde donde
caemos
al silencio
cuando
todo mi cuerpo
es
solamente un abrazo
y
consigo atravesar
el
límite compacto,
consigo
pasar
hacia
el lado de adentro
y
derramo mi caricia
allí
donde sueñas,
por
debajo de tu piel,
por
detrás de tu asombro,
por
delante de tus pasos,
hasta
que yo mismo
me
transformo en un árbol
y
te siento ascender
como
una serpiente
dibujando
una espiral
en
la corteza de mi cuerpo,
dibujando
una espiral
en
la trama del recuerdo.