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| Gerardo González de la Vega nace
en la ciudad de Palencia en 1952, y actualmente trabaja como delegado
de la Agencia Efe en Galicia, pero antes de ser periodista desempeñó
los oficios más variopintos, entre ellos, cabe citar el de peón de
albañil, mozo de almacén, vendedor de libros, encuestador, cocinero,
profesor, camarero y un largo etcétera.
En cuanto a este libro, podemos decir que constituye la segunda incursión de Gerardo González como escritor en el campo de la literatura. Su primer libro fue Mar brava. Se trataba en aquella ocasión de una colección de biografías noveladas -basadas en historias reales- sobre las hazañas de piratas y negreros españoles. Con esta obra, su autor consiguió los elogios unánimes de la crítica, además de que conseguía cubrir un vacío editorial que había con respecto a la temática de piratas. La Antología que vamos a tratar, formada por 44 textos prologados por el mismo Gerardo González, también ayuda a llenar ese vacío editorial del que hablábamos antes. Además, es un libro que complementa al anterior, y a la vez podríamos decir que es su consecuencia inmediata, ya que trata de profundizar otra vez en la literatura de aventuras marítimas, abordando así un género que es prácticamente desconocido. De lo anterior se deduce que no le podemos negar a esta obra el gozar de gran originalidad en su planteamiento, tampoco el hecho de haber constituido un laborioso trabajo de investigación ni su valor histórico, puesto que hace un recorrido a través de la historia, incluyendo relatos que van desde el S. XIV al S. XX. Además, en sus páginas nos muestra historias de diversa autoría. No en vano podemos encontrar relatos redactados por escritores conocidísimos como es el caso de Don Juan Manuel, Miguel de Cervantes o Blasco Ibáñez al lado de otros prácticamente desconocidos. |
También
podemos decir que en este recorrido histórico se tocan casi todos
los géneros literarios, salvo el teatro y la poesía. De hecho, tenemos
ejemplos de cuentos medievales, libros de caballerías, novelas cortesanas
o de aventuras, autobiografías, etc.
No obstante y haciendo referencia a la calidad literaria del libro, diremos que se trata de una obra de mero entretenimiento. La verdad es que algunas de las historias tienen escaso valor literario y han sido incluidas como meros muestrarios de lo que se escribía en aquellas épocas. Además, a veces el lenguaje de las primeras narraciones es arcaico y consigue entorpecer la lectura de los relatos -a pesar de las notas aclaratorias-, incluso no siempre el léxico y la sintaxis son las correctas en todas estas narraciones. En cuanto a las historias, la mayoría de las veces son demasiado cortas. Constituyen, pues, una somera descripción de hechos, y no dejan tiempo para profundizar en el contenido. De hecho, los personajes que aparecen en ellas se vuelven meros arquetipos: el corsario mártir, el corsario caballeresco o el pirata desalmado, son algunos de ellos. De cualquier forma, ya se sabe, la piratería y las narraciones de piratas siempre han despertado cierta expectación y fascinación como relatos que son de aventuras. Tal vez sea este un género menor, pero que goza, sin duda, del favor del público. Por ello, estoy segura de que los lectores se mostrarán encantados con esta Antología de González de la Vega. |
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