- Un pájaro.
- El viento.
- Silencio.
-
- El llanto de un niño.
- El viento.
- Silencio.
-
- El paseo de un joven.
- Una pelota.
- Un avión.
- De nuevo silencio.
-
- El viento.
- Una nube... sí, sí, una
nube.
- El agua del estanque.
- Silencio.
- La tarde, muy tarde.
- Dos... ¡no! Tres.
- Un hombre cansado de la
vida.
- Un amigo, una amiga.
- Discusión, un beso.
- Silencio.
-
- Un helado cae.
- La despedida.
- Un encuentro fortuito.
- Lágrimas.
- Silencio.
- La noche.
- Tú.
- Silencio.
Silencio.
Silencio.
- Tú de nuevo.
- Sólo tú.
- Silencio.
- Silencio eterno.
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"Para Aina, amiga irrepetible"
- Pido aliento de tu
boca, y mi ambición
- Logra un beso, comprobando
la amargura
- De tu alma, y en mi lengua,
tu ternura
- Vuelve dulce esa tan agria
sensación.
-
- Suave néctar sin
palabras, que no son
- Más que cabos que sujetan,
sin cordura,
- Cada asalto de ginebra y
angostura,
- Cada ataque de canela y de
limón.
-
- Tierra y cielo,
empalagosa tentación,
- Por la tierra sufriría
otra tortura,
- De tu cielo se empachaba mi
locura,
- Y el momento desbordó a mi
corazón.
-
- Un colmillo, que
intuyó la excitación,
- Al instante acarició la
comisura
- De mis labios, encarnada
desventura
- Con salado gusto a acero y
decepción.
-
- Impaciente, el tibio
río bermellón
- Oxidado, zumo de una uva
madura,
- Va a tu ser, quien
evidencia con premura
- Que es acerbo el vil sabor
de mi pasión.
-
- Y este beso,
disfrutado con fruición
- dolorosa, no retorna a su
postura
- Si no siente la humedad y
la textura
- De un jugoso, suave y gran
melocotón.
-
- Esa herida, ya algo
más que una intuición
- No permite que yo envíe
con soltura
- A tu oído letras ebrias de
dulzura
- Por el vino que origina la
sanción.
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- Así, escapas,
rememoras la traición
- Que es mi vida, sola, como
un hueso, dura,
- Y no logra mantener la
compostura
- Y su llanto mudará a
resignación.
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