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LOS SECRETOS DE LA GUERRA
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A Rafael Coloma, además de este poemario que hoy nos ocupa, le debemos libros de narrativa como Fragmentos para Miss Urquhart (1982) y De la naturaleza del cielo (1985), pero este autor destaca, sobre todo, por su innovadora obra poética, con dos títulos, La arquitectura de la memoria (1994) y Los silencios de Jane Austen (1997), libro éste último, con el que consiguió obtener el Premio de la Crítica Valenciana. Los secretos de la guerra, su último poemario, nos sumerge en todo un universo particular, creado y recreado por Coloma, un universo hecho a su imagen y semejanza. El título del libro nos apunta ya hacia cuál va a ser el tema fundamental de toda la obra: transmitirnos y desvelarnos los secretos que emplea el propio autor para seguir adelante cada día, en esa batalla cotidiana que es la vida. El poeta a través de sus versos conforma una poesía escrita para ser leída despacio, disfrutando, entre otras cosas, de sus bellísimas metáforas. Rafael Coloma aborda en su poesía, no sin cierto pesimismo y haciendo gala casi siempre de la ironía descarnada y el guiño satírico, algunos de los grandes temas de todos los tiempos como son el paso del tiempo, la vida y la muerte, la culpa y la lamentación por lo que no se ha hecho o, por el contrario, por lo que sí se ha hecho , pero lo hace con un lenguaje diferente. |
Y es que uno de los grandes logros conseguido por el autor de Los secretos de la guerra es el haber encontrado un nuevo uso del lenguaje para transmitirnos su particular visión del mundo. Un lenguaje propio que se halla a medio camino entre la poesía y la prosa, y que está dotado de un tono íntimo y personal. Asistimos, pues, a un registro que apela al yo y le invita claramente a la meditación y a la reflexión filosófica. También nos llama la atención como siempre suele culminar el poema o algunas de las estrofas con una frase significativa, concluyente, casi siempre esclarecedora, unas veces más sentenciosa; otras veces, sencillamente, lapidaria. Una frase que hace gala del pensamiento sintético del autor y que proporciona al poema un cierre final de particular intensidad. Se trata de un especial guiño de ingenio que Rafael emplea con sus lectores y que hace que les provoque al final la risa, aunque ésta sea una risa forzada. En fin, versos inteligentes para degustar con calma, cargados de contenido y de los que podemos extraer innumerables mensajes, porque, entre otras cosas, Rafael Coloma tiene mucho que decir, ya que son muchos los secretos de la guerra que dan forma a este libro. |
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