INICIO

Ensayo Artículo opinión Reseña crítica Narrativa Poesía Clásicos Lingüística

 

Gloria Zomeño

“¡ABAJO LAS ARMAS!”, de Bertha Von Suttner

La baronesa Bertha von Suttner, aristócrata austriaca nacida a mediados del siglo XIX, fue una escritora comprometida con el ideal pacifista que defendió a través de sus obras, lo que le valió el premio Nobel de la Paz en 1905.

Resulta muy difícil separar la vida de Bertha von Suttner de la de la protagonista de su obra cumbre, “¡Abajo las armas!”, que sin ser autobiográfica, transcurre en muchas ocasiones por caminos paralelos: sus antepasados militares, sus dos matrimonios con nobles austriacos, su dedicación a la causa de la paz...

Después de una lectura detenida de esta novela, debemos resignarnos a la idea de que el pacifismo no es un invento del siglo XX. Von Suttner, a finales del siglo XIX, ya había consagrado media vida a luchar contra la carrera armamentista y el exagerado nacionalismo que estaba destruyendo centroeuropa desde hacía generaciones, por no decir desde siempre. La expresión “media vida” no es casual: esta escritora, perteneciente a la aristocracia austriaca, compartió en su juventud los valores que primaban en la época imperial: la defensa del honor y de la patria, la victoria, la guerra como medio de obtener la gloria personal y el reconocimiento social, etc. La baronesa, al igual que Marta, la protagonista de “!Abajo las armas!”, sufrió una transformación en su madurez, renunciando a todos estos principios, por considerarlos los responsables de los males que aquejaban Europa en aquellos tiempos.

No sólo se trataba de luchar contra la guerra, había que combatir una serie de ideales que favorecían el espíritu belicista: la religión, que propiciaba la resignación; el papel de la mujer, como simple observadora de los acontecimientos; el valor como algo indiscutible en los hombres, la cobardía como deshonra y la concepción de la guerra como una forma más de hacer política.

En esta obra, la protagonista lucha por cambiar estos roles: es una mujer instruida, le gusta alternar con intelectuales aunque pertenezcan a otras clases sociales, no cree que sea imprescindible la protección de un marido, no le importa mantener económicamente a su esposo con tal de que abandone la carrera militar, en definitiva, deja a un lado lo que se espera de una perfecta esposa para invadir un campo reservado hasta entonces a los hombres. No en vano, fue la primera mujer en obtener el Nobel de la Paz.

El verdadero mérito de “¡Abajo las armas!” no es literario, sino lo que su contenido supuso en su tiempo; hasta entonces nadie había denunciado de una forma tan contundente el dolor, la maldad y la crueldad de la guerra, nadie había descrito de forma tan gráfica el padecimiento de los soldados, de los heridos abandonados, de la pesadilla del campo de batalla, del miedo que vuelve loco y del pánico a la muerte. La manipulación de la opinión pública hacía que la literatura estuviera más entregada a la causa de la guerra que a la de la paz. Después de todo, Europa no ha cambiado tanto.

Realidad literaL
Actualidad Crítica - Ensayo - Poesía - Narrativa - Clásicos castellanos - Lingüística- Clásicos universales