¿Por qué
brillas, indecisa,
sedienta de la
luz de un mundo
que recoge esperanzas
de ficción,
ahogadas por un
horizonte inalcanzable?
Tu fulgor es mentiroso,
una broma sin tiempo
que seduce a quien te mira
a través de un corazón
inocente.
Inventaste el amor por un capricho,
por un siniestro impulso
el deseo,
que desgarra al infeliz que
en ti
confía
como una bella rosa al desdichado
que
descuidado
la abraza.
De ti se me llenan los ojos
contemplando la noche a quien
robaste su magia, a quien
invadiste su tiempo, a quien
secuestraste su intimidad.
Y arrepentida te ocultas,
y la oscuridad habla en la noche,
en su noche,
en tu noche.
Y mendigan las estrellas, libres
de ti,
hasta tu nuevo
reinado.
Y un iluso las contempla cautivado,
deseando
en silencio
tu muerte.