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Carmen Javaloyes

VISTA DE LA LUNA DESDE BODAS DE SANGRE, de Federico García Lorca

Federico García Lorca, poeta y dramaturgo, ha sido el autor español más representativo de la literatura del pasado siglo XX. Su simbolismo ha influido en toda una generación de autores, merced a la plasticidad de su lenguaje y a su temática universal.

El crítico García Posada cataloga el teatro de García Lorca en cuatro grupos: Las Comedias irrepresentables, donde la prosa se entrelaza al verso; las Farsas o teatro de guiñol; los Dramas a la manera clásica, y por último las Tragedias, donde se encuentra “Bodas de sangre”.

El mito de Lorca, como muchos críticos destacan, surge tras el fusilamiento del poeta una madrugada de 1936. El vacío que dejó en la escena mundial nunca podrá ser ocupado por ningún otro talento mundial.

Su teatro destaca por la intención didáctica; hombre inteligente y cultivado, enamorado de la literatura y de las masas, trata de conjugar sus dos pasiones con la compañía de teatro La Barraca; el propio Federico afirma en unas declaraciones que el interés universalista de su obra se basaba en la temática que, apoyándose en localismos andaluces, tiene una dimensión universal:

“...Sé muy bien cómo se hace el teatro semi-intelectual; pero eso no tiene importancia. En nuestra época el poeta ha de abrirse las venas para los demás. Por eso ... me he entregado a lo dramático, que nos permite un contacto más directo con las masas.”

Y contrariamente a lo que pueda parecer a simple vista, el teatro de Lorca, escrito en un lenguaje sumamente elaborado, creando tramas complejas y a veces irrepresentables, está repleto de simbolismos y alegorías empleadas en el lenguaje coloquial.

BODAS DE SANGRE

Tragedia en tres actos y siete cuadros.

“He aquí una tragedia de desnudez enteramente clásica. En ella la acción está fuertemente centrada, las fuerzas en presencia -las que ayudan a mantener el orden y las que oscuramente participan a su fracaso- están claramente repartidas.” François Nourissier.

Bodas de Sangre, estrenada el 9 de marzo de 1933 está basada en un hecho real acaecido en un pueblo de Almería. La tragedia de la muerte de los dos pretendientes de una novia en su noche de bodas llamó la atención de Federico por su similitud con la tragedia clásica: la sociedad y el orden establecido por ella, de una rigurosidad tocando el fanatismo, desemboca en la tragedia. El tema del amor imposible, el amor frustrado y el deseo, es universal.

El propio Federico afirmó en una entrevista realizada al poco tiempo del estreno de la obra que la escena que más le conmovía era aquella donde “intervienen La Luna y La muerte como elementos y símbolos de fatalidad. El realismo que preside hasta ese instante la tragedia se quiebra y desaparece para dar paso a la fantasía poética, donde es natural que yo me encuentre como el pez en el agua.”

Este simbolismo LUNA-MUERTE que aparece en el acto Tercero cuadro I después de los leñadores, es reiterado en la poesía de Lorca: luna es sinónimo de muerte, de frío, jugando con elementos asociados a lo sombrío y tétrico: la Luna es el símbolo más empleado por Federico, apareciendo 218 veces en su obra poética y 81 en teatro (Alice M.Pollin; A concordance to the plays and Poems of Federici García Lorca, Cornell University Press).

LA LUNA Y LA MUERTE (1919)
La luna tiene dientes de marfil.
¡Qué vieja y triste asoma!
Están los cauces secos,
los campos sin verdores
y los árboles mustios
sin nidos y sin hojas.
Doña muerte, arrugada,
pasea por sauzales
con su absurdo cortejo
de ilusiones remotas.
Va vendiendo colores
de cera y de tormenta
como un hada de cuento
mala y enredadora.
 
La luna le ha comprado
pinturas a la Muerte .
en esta noche turbia
¡está la luna loca!
 
Yo mientras tanto pongo
en mi pecho sombrío
una feria sin músicas
con las tiendas de sombra.

 

En Bodas de sangre la Luna toma la palabra y, ya no aparece como una imprecación en tercera persona, sino que ahora, personificada y con voz propia clama sangre y venganza a la Mendiga, personificación de la muerte.

Son así, la Luna y la Muerte, personificaciones de la fatalidad del drama lorquiano.

Los hombres, juguetes de la noche, aparecen como simples títeres de la Luna y la Muerte: los leñadores, guiados por la luz de la Luna, justifican la pasión de la huida, pero nada pueden hacer para que el destino no se cumpla y, pese a no mostrarse de acuerdo con la sed de sangre, continúan en la vorágine de la caza de los amantes, no sin antes imprecar a la Luna:

LEÑADOR 3:
¡Ay, luna mala!
¡Deja para el amor la rama oscura!
.........................
LEÑADOR 2:
Hay muchas nubes y será fácil que la luna no salga.
LEÑADOR 3:
El novio los encontrará con luna y sin luna...
 

La noche es el escenario en el que la Luna aparece y desemboca en el drama: en Bodas de sangre, es cuando llega la noche cuando encuentran a los amantes:

LUNA
¿Quién se oculta? ¿Quién solloza
por la maleza del valle?
La Luna deja un cuchillo
abandonado en el aire,
que siendo acecho de plomo
quiere ser dolor de sangre.
............
¿Quién se oculta? ¡Afuera digo!
¡No! ¡No podrán escaparse!
Yo haré lucir al caballo
una fiebre de diamante.

Y ya en el Cuadro último, el la descripción de la escena, la Luna acompaña como en un cortejo fúnebre al son de la música de violines, los dos cuerpos sin vida de los hombres:

(Salen abrazados -la novia y Leonardo-. Aparece la Luna muy despacio. La escena adquiere una fuerte luz azul. Se oyen los dos violines. Bruscamente se oyen dos largos gritos desgarrados y se corta la música de los violines. Al segundo grito aparece la Mendiga y se queda de espaldas. Abre el manto queda en el centro, como un gran pájaro de alas inmensas. La Luna se detiene. El telón baja en medio de un silencio absoluto.)

 

BODAS DE SANGRE - ARGUMENTO
 
ACTO PRIMERO
CUADRO I
Habitación casa humilde del novio.
La madre y el novio conversan sobre el futuro casamiento. Es hijo único, ya que su padre y su hermano murieron asesinados de manos de una familia vecina. La madre se queja de la soledad que tendrá en ese momento.
 
CUADRO II
Habitación casa humilde de Leonardo. Su esposa, con un niño en brazos y su suegra conversan sobre la próxima boda de su prima.
Aparece Leonardo muy enojado por la noticia. Antes de casarse con su esposa, Leonardo tuvo de prometida a la novia.
 
CUADRO III
Interior de la cueva donde vive la novia. Es humilde pero acomodada.
El novio y su madre vienen con los regalos de pedida: unas medias bordadas.
El padre de la novia, viudo, y la madre del novio conversan sobre las posibilidades del matrimonio: unir dos haciendas importantes aunque separadas, la esperanza de nietos...
La novia se muestra esquiva con el novio, no él que la mima.
 
ACTO SEGUNDO
CUADRO I
Zaguán de la casa de la novia. Noche. La novia sale a peinarse con su criada fuera de la casa ya que el calor no les deja estar en la casa.
Antes del amanecer aparece Leonardo, montado en su caballo. Insultos y amenazas de ambos. Leonardo le echa en cara que estando enamorada de él lo despreciara por no tener hacienda. La novia, enamorada como está de Leonardo, prefiere casarse con el novio porque no quiere dejarse llevar por la pasión.
Comienzan a llegar los invitados a la boda.
 
CUADRO II
Exterior de la cueva de la novia. Preparativos para la boda. Grandes mesas en un paisaje desértico de grandes chumberas.
La boda ya se ha realizado. Los padres de los novios ya están en la casa, y siguen hablando de las posibilidades de nietos. LA novia muestra su desagrado al novio no dejándose besar. Al poco, desaparecen Leonardo y la novia. El novio marcha detrás de ellos.
 
ACTO TERCERO
CUADRO I
Bosque. Noche. Los leñadores buscan a la pareja. Imprecan a la Luna para que no los encuentren. Aparecen la Luna y la Mendiga con sed de sangre.
El novio encuentra a la mendiga, que le guía a donde se encuentran ambos.
Mientras, Leonardo y la novia discuten sobre su pasión, no apagada en ningún momento, la novia confiesa que le ama, pero que su cuerpo nunca será suyo, ya que él se casó con su prima y ella acaba de desposarse con el novio.
 
CUADRO ÚLTIMO
Habitación completamente blanca. Las muchachas comentan lo sucedido. No saben si ya les habrán encontrado o si la pareja habrá conseguido huir.
La Mendiga llega a la casa pidiendo limosna, pro una de las niñas la echa de la casa, sin embargo, les informa de que los dos hombres vienen a caballo, muertos.
La madre del novio, resignada por la fatalidad de su familia, decide encerrarse en casa de por vida. Su único hijo ha muerto de manos de los de la estirpe que mataron a su esposo y a su otro hijo.
La novia llega a casa de la madre y la consuela; al principio hay un rechazo de la madre por ser ésta la causante de la desgracia, pero al final se quedan las dos, solas, encerradas den la casa, bordando y cosiendo, como era el sueño de la madre: tener hijas para que cosan a su lado y no tengan el peligro de los hombres que es el morir de manos de otro hombre.
 
BIBLIOGRAFÍA:
García Posada, Miguel. Obras completas de Federico García Lorca, Madrid, 1980, Ed. Akal.
Federico García Lorca. Bodas de sangre, Madrid, 1987, Ed. Espasa-Calpe, S. A. Introducción de Fernando Lázaro Carreter.
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