VOLVER

Ensayo Artículo opinión Reseña crítica Narrativa Poesía Clásicos Lingüística

Íñigo Santamaría

TODOS LOS SEGUNDOS DE IRIA
 
Sólo se oía la respiración entrecortada de su madre, tratando de seguir los pasos que le habían indicado en el curso de preparación para el parto. Los segundos entre jadeos se hacían interminables, pero aún más insufrible era la espera hasta intuir un pequeño cuerpo tratando de precipitarse a un mundo que se negaba a aceptarlo. Su padre era poco más que un pelele dominado por los nervios, a quien la impotencia le tenía ahogado por su asombroso realismo.
 
Y, entre los dos, Iria. Intentaba luchar contra el destino. Asomó su cabecita, asombrada y, tal vez, asustada por lo que parecía venírsele encima. Había cambiado la comodidad de su refugio por la incertidumbre de lo desconocido, que empezaba a rodearla. Quizás intuyera la angustia del reto que se le planteaba y decidiera no aceptarlo. Quizás eligiera abandonar el juego en el que ni siquiera había elegido participar. O tal vez es sólo que no había sitio para ella.
 
Lo cierto es que acabó por salir y perdió el contacto con su madre. Le dieron la vuelta y un azote en el culo. Pero Iria no lloró, como hacen los demás niños. Porque Iria ya no estaba allí. Su madre no salió del hospital. Dicen que murió de pena.
 
Realidad literaL
Actualidad Crítica - Ensayo - Poesía - Narrativa - Clásicos castellanos - Lingüística- Clásicos universales