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Carmen Javaloyes

MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN: UN CLÁSICO CONTEMPORÁNEO

Pocas veces nos encontramos con un autor clásico y contemporáneo a la vez. Contemporáneo, su última novela, Milenio Carvalho, volumen I (enero 2004) y volumen II (marzo 2004), salió publicada apenas unos meses después de su inesperada muerte en Bangkok (17 de octubre de 2003) y Clásico, gracias a la extensión y calidad, en obras y géneros, de su creación literaria. Manuel Vázquez Montalbán pertenece a la generación de los Media: creció con la radio, con los cines hollywoodiense y de Cifesa, participó de los aires revolucionarios del 68 francés y del sueño de una España libre, apostó por la internacionalización de la cultura… ingredientes que junto al más genuino jamón de Salamanca, butifarra catalana, merluza a la sidra, paella valenciana… hicieron de él un gran amante de la buena mesa y del mejor vino.

Y sin embargo, a pesar del eclecticismo de su pensamiento que toma de todos los géneros artísticos aquello que más le llama la atención -juega con cómics, es letrista de canciones, poeta renombrado del neovanguardismo poético de los Nueve Novísimos, periodista y ensayista-, se le conoce popularmente por ser el padre del personaje más conocido de la casi inexistente novela negra española: Pepe Carvalho.

En la literatura contemporánea se da mucho el autor “poligenérico”, aquél que no sólo cultiva diversos géneros, sino que en una misma obra juega con variedad de éstos: Los mares del Sur , por ejemplo, tercera entrega de las historias de Carvalho, plantea este juego de géneros, desde la narrativa de novela policial, entrevistas, novela de viajes, monólogo del protagonista, libro de cocina… es lo que algunos críticos llaman collage narrativo.

Andrés Amorós afirma que “… lo importante es comprender la singularidad de una creación artística, no el hecho de clasificarla, encajándola dentro de un casillero más o menos forzado. El que no tenga una postura abierta ante las innovaciones que hoy intenta la literatura quedará excluido, por propia voluntad y de modo irremediable, de muchas búsquedas que poseen un sentido literario (y vital) innegable.”

Si algo se le reconoce a Manuel Vázquez Montalbán es su voluntad de no dejarse encasillar como poeta, periodista o novelista…

Su primera publicación fue un ensayo sobre el mundo de los Media Informe sobre la información (1963), le siguieron Manifiesto subnormal (1970) Crónica sentimental de España (1971) salpicadas por incursiones en el periodismo deportivo bajo el pseudónimo de Luis Dávila, los poemarios Una educación sentimental (1967) y Movimientos sin éxito (1969), que le valieron su inclusión en el grupo de los Nueve Novísimos por J. M. Castellet, y la novelas Yo maté a Kennedy (1972), Tatuaje (1974) y Happy End (1974); todas éstas incluidas en una primera etapa de producción que le otorgan ya un éxito significativo, no sólo de público sino también de los críticos, llegando hoy día a calificar sus ensayos como inevitables referentes culturales e ideológicos de la España de la transición.

Como poeta se le incluyó en la mencionada antología de los Nueve Novísimos por Castellet, algo que en principio parecía desagradarle. Una educación sentimental era reflejo de la poesía de corte experimental y neovanguardista del momento que pretendía alejarse de la línea poética de los “malditos” Blas de Otero y Gabriel Celaya, que se había puesto de moda como confrontación política al sistema. Castellet apuntaba que los Novísimos se desmarcaban por “una tendencia a recuperar la primacía o la autonomía de lo literario sobre lo histórico…”, pág 20, vid. infra (2).

Paradójicamente Vázquez Montalbán siempre ha sido considerado como un hombre consecuente con sus ideas, en el que lo histórico-político del momento que le tocó vivir asoma a veces de forma exagerada y otras de forma sutil, y en que la mayoría de las veces aparece como trasfondo, simplemente porque ha de estar ahí como referente de la realidad. Es el caso de Los mares del Sur: la acción comienza en la Barcelona de 1979, poco antes de las elecciones municipales. Excusa referencial, pero referente histórico en todo caso.

Vázquez Montalbán facilita que un género casi inexistente en la cultura literaria hispánica, la novela negra, destaque en España. Quizás en manos de otro autor Pepe Carvalho no hubiera corrido tanta suerte y tantas aventuras, más de 22 libros narran las aventuras de este personaje ya mítico de la literatura.

Pepe Carvalho

La novela negra, género narrativo derivado de la novela policíaca, surgió a principios del siglo XX como reflejo testimonial de la situación social de EEUU (depresión, gangterismo, delincuencia…). Como género literario podemos pues considerarlo relativamente reciente. Se caracteriza por mostrar una visión descarnada de la sociedad donde los enigmas policíacos pasan a un segundo plano a favor del punto de vista del delincuente.

La serie Carvalho contiene muchos de los ingredientes del género negro más tradicional: bajos fondos urbanos -Barcelona, Madrid, Bangkok-, personajes de baja condición social -ladrones, putas, asesinos-, enfrentados a policías y detectives privados. Pero también aporta elementos a sus historias que lo hacen “especial”: comenzando por la narración, descripciones irónicas, estilo directo, salpicado con el periodístico de las entrevistas a los personajes, manual de cocina… en el que la investigación policial estricta, propia del género: seguir las pistas y descubrir al asesino, es violentada de manera deliberada.

Así, no se trata de novela negra en sentido estricto, sino que se toma como pretexto para introducir guiños gastronómicos, cuadernos d viajes a través de los cinco continentes… guiños que nos traen a la memoria clásicos de la literatura universal, Carvalho acompañado por su inseparable Biscuter se transforman en los nuevos Phileas Fogg y Picatoste dando una nueva vuelta al mundo en un viaje salpicado de sorpresas (Milenio Carvalho I y II).

El detective Carvalho es presentado como un detective en el que sobresale su lado más humano. Apareció fugazmente en Yo maté a Kennedy (1972) y ya se asentó como personaje con peso específico en Tatuaje (1974).

Pepe Carvalho, de origen gallego afincado en Barcelona, es un gastrónomo que se atreve a discutir sobre temas tan peligrosos como los ingredientes de una auténtica paella valenciana, que cocina el ragut de verduras y discute de arte sacro y política a la vez; un personaje irónico, repleto de humor y humanidad, de gran cultura, clásica y popular, personaje con el que se confunde el auténtico personaje del Universo Carvalho: el propio Manuel Vázquez Montalbán.

BIBLIOGRAFÍA:

(1) Amorós, Andrés. Introducción a la literatura. Ed. Círculo de lectores, Círculo universidad. Barcelona, 1988.

(2) Vázquez Montalbán, Manuel. Los mares del Sur. Ed. Planeta. Barcelona, 2002.

(3) Vázquez Montalbán, Manuel. Una educación sentimental. Praga. Ed. Cátedra. Madrid, 2001.

(4) Vázquez Montalbán, Manuel. Tres novelas ejemplares. Ed. Bruguera, Barcelona, 1983.

Sitios de interés: http://www.vespito.net/mvm/indesp.html

 

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