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Carmen Javaloyes

LA FANTASÍA EN EL QUIJOTE
BIOGRAFÍA  MIGUEL DE CERVANTES


Las Aventuras del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, novela concebida en un principio como crítica a los libros de caballerías (como afirma el propio autor en el prólogo de la obra) se convirtió sin que el autor pudiera evitarlo en algo más que un libro parodia de las aventuras de caballeros fantásticos que salían en busca de aventuras contra seres irreales y maravillosos, siempre victoriosos en honor de la Dama. La filosofía del Quijote se resume en el enfrentamiento de dos posturas netamente españolas: el idealismo, encarnado en la figura del Quijote y la realidad fatalista, en el personaje de Sancho. Estas dos características del “ser español”, el espíritu caballeresco, soñador y visionario choca con el sentido práctico, fatalista y realista, lo que la convierte, quizás, en la primera novela costumbrista.

En este ensayo, vamos a destacar todos los elementos del mundo imaginario que encarna el Quijote, su espíritu romántico y soñador, y a desentrañar los misterios que acompañan al mundo de locura e imaginación de la obra cumbre de la literatura en lengua castellana.

El Quijote es el relato de la vida de un maduro hidalgo manchego que enloquece a causa de la abusiva lectura de los libros de caballerías que le hacen vivir en un mundo paralelo gobernado por la imaginación. Su “locura”, vista como tal por los otros personajes, induce al protagonista a convertir en maravillosas victorias lo que no son más que absurdas peleas (Capítulo XXXVI 1.ª Parte, cuando Don Quijote trata una gran batalla con unos cueros de vino tinto).

Los libros de caballerías, best-sellers de la literatura medieval comenzaron a decaer en Europa en el siglo XVI, mientras que en España continuará su esplendor hasta bien entrado el siglo XVII, pero comienza a ser impopular coincidiendo con la crítica de Cervantes: el marco en el que se situaban era aristocrático, los enemigos eran siempre los mismos (monstruos imaginarios, malvados piratas...) y los propósitos, salvar a la Dama en apuros, pero aparte del móvil amoroso, se recreaban en lo “místico”: no hay preocupación por describir la realidad, ni por localizar temporal ni espacialmente, la historia se trata de un viaje al interior donde el protagonista lucha con los dragones que representan la falta de valores cristianos de los herejes e impíos; la principal crítica de los humanistas del siglo XVI se centraba en la idea de que eran libros llenos de supercherías y vacíos de contenido, eran simplemente libros de “entretenimiento”, esta es la idea que toma Cervantes para recrear el tono paródico y humorístico del personaje, en el Quijote el humor se convierte en el eje central al plasmar la locura del personaje como un juego con la realidad, lo que produce la parodia (Capítulo II 1.ª parte, Sancho y Quijote toman conciencia de que van a representar un papel, de que van a comenzar un viaje por un mundo irreal, como es el uso del recurso del disfraz, Don Alonso Quijano se transforma en un personaje de novela al colocarse la armadura y darse nombre: Don Quijote).

En el Quijote encontramos episodios en los que la imaginación golpea la realidad, batallas absurdas, episodios que introducen novelas pastoriles, moriscas y bizantinas en las que el tema del amor no es tratado de forma idealista, es un juego para demostrar que la literatura de evasión coincide con una visión real del mundo (Capítulo LXVII, 2.ª Parte, Don Quijote toma la resolución de hacerse pastor e imitar la Arcadia pastoril, cantando poemas de amor y disfrutando de la vida contemplativa del campo, llega incluso a considerar el cambiarse de nuevo el nombre por el del pastor Quijotiz y a Sancho por el de Pancino, idea que no desagrada a éste; o cuando narra la historia de Grisóstomo y la pastora Marcela, Capítulo XIII 1.ª Parte, la pastora no se deja seducir por los amores de Grisóstomo, no entra en el juego como la típica pastora y se declara independiente y rechaza el amor y declara su derecho de amar en libertad).

Esta dualidad entre Realidad e Idealización subraya el constante choque entre realidad -lo que realmente sucedería en un caso así entre pastores- y fantasía -mundo idealizado de los pastores-. Al lado de los pastores idealizados conviven los pastores rústicos, preocupados no sólo en ensalzar el amor, sino que tienen más preocupaciones de tipo moral, social e incluso monetario.
El narrador del Quijote plantea la duda de si el personaje está loco o no lo está: el texto expresamente así lo afirma, dice que dado el aburrimiento se pasaba los días leyendo libros de caballerías, lo que le provocó la locura. Sin embargo, con frecuencia la crítica ha querido demostrar que hay algo más detrás de esta afirmación: El Quijote no es sólo una parodia-crítica de los libros de caballerías, es una crítica-espejo a la sociedad que le rodea. Cervantes disfrutó de una larga y agitada vida, tuvo problemas con la justicia, participó en numerosas batallas, fue cautivo de los berberiscos... Era un hombre curtido en problemas y con un gran sentido del humor. Durante el Siglo de Oro en España existía una fuerte censura cultural y un libro-crítica de la sociedad española sería rápidamente inquisitoriado; el personaje principal se enfrenta a la nobleza, clero, campesinado... físicamente cuando lanza el caballo contra la procesión de frailes de la Orden de San Benito (Capítulo VIII 1.ª Parte), o cuando libera a los cautivos que van a galeras (Capítulo XXII 1.ª Parte).

Pero Cervantes insiste en que el Quijote está loco, lo que probablemente sea una estrategia para seguir adelante con la historia, y esto es precisamente lo que le convirtió en un autor reconocido. Por ejemplo, en el episodio de las Ovejas, cuando lanza en mano se echa sobre ellas y las pincha, se descubre que lo que ve realmente son ovejas, pero que se niega a aceptarlo (Capítulo XVIII 1.ª Parte).

Otro ejemplo es cuando Don Quijote escribe una cédula a Dulcinea y se la entrega a Sancho; Don Quijote se niega a firmarla, pero sí pone su rúbrica, lo que demuestra que sabe perfectamente que no puede firmar con su nombre auténtico, porque sería afrontar su realidad, ni con el nombre de Don Quijote, porque legalmente no existe, así que la firma como El Caballero de la Triste Figura (Capítulo XXV 1.ª Parte).

Un ejemplo que contrasta dos situaciones semejantes y que demuestra que todo es imaginación y no locura es el episodio de los molinos de viento: Se trata del bautizo de caballero de Don Quijote y lo que demostrará a Sancho lo que le espera. Aquí vemos un Quijote desaforado, fuera de sí y que sufre un fuerte golpe (Capítulo VIII 1.ª Parte). Sin embargo, en el episodio de los molinos de agua, Don Quijote no convierte el hecho en una aventura porque parece que no le da tiempo a reaccionar, lo que hace que Sancho se burle de él y nos demos cuenta de que en el primer caso se trataba de algo premeditado mientras que en el segundo se tropiezan con él (Capítulo XX 1.ª Parte).

Queda claro que Don Quijote es consciente de sus locuras. La pregunta es entonces ¿quiere proseguir su locura por un interés romántico o por un interés crítico de la sociedad?

©Realidad literaL
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