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Carmen Javaloyes

LA VISIÓN HISTÓRICA DEL QUIJOTE
miguel de cervantes - biografía


La celebración del IV centenario del Quijote nos da muestras de la enorme importancia de esta obra de la literatura universal. Pocas obras han superado con éxito el paso del tiempo y han permanecido sin interrupción en la mente del público colectivo.
El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha encabeza la lista de las mejores obras de la literatura universal que el Comité del Premio Nobel realizó hace pocos años, lo que nos confirma la riqueza que esconden sus páginas.
Su popularidad pronto cruzó fronteras y fue rápidamente traducida a otros idiomas con éxito (inglés 1612, francés 1614, italiano 1622, alemán 1648...) y actualmente el paso del tiempo no ha dejado mella en él, siempre actual y sorprendente, ha dejado pasar cuatro siglos con éxito.
El secreto del éxito es un misterio, si lo descubriéramos los actuales best-sellers de moda dominarían las estanterías de las librerías durante siglos; y sin embargo, el éxito del Quijote no es tan desconcertante: los protagonistas representan el dualismo español, la visión idealista de la vida que no quiere ver la realidad que no le gusta, y la visión real de la vida que no puede ver esta realidad de otra forma. Ambas visiones terminan encontrándose y los personajes acaban viendo el mundo con los ojos del otro.
El Quijote refleja esta forma de descubrir un mundo no exclusivamente hispánico: hay que tener en cuenta que Cervantes gozó de una vida agitada y extravagante, viaja más de la mitad de su vida por Italia, es presa de los turcos en Argel, y en sus encierros convive con personajes de otras culturas. También es importante el que España en este momento dominara política y culturalmente el mundo conocido (las colonias americanas y la Europa de los Países Bajos...). El Quijote representaba una crítica humorística de la visión idealista de los libros de caballería, lectura muy extendida en Europa. Así, la primera traducción al francés fue muy bien acogida por la corte francesa, versión que se caracterizó por una crítica social muy difuminada, que acentuaba los aspectos humorísticos de un caballero errante... Sin embargo, la traducción inglesa se diferenciaba radicalmente al dar más relevancia a la postura tragicómica del personaje y su mundo de fantasmas.
Esta facilidad para acentuar los diferentes aspectos de la obra de Cervantes demuestra la universalidad de los asuntos que trata y la moldeabilidad de la historia -este será, probablemente, el secreto del éxito-.
El éxito del Quijote fuera de nuestras fronteras se debió, básicamente, al fabuloso trabajo de los traductores (labor no siempre aplaudida y casi siempre invisible cuando el trabajo está bien hecho); las diferentes traducciones a lo largo de la historia han ido enriqueciendo la obra, así muchas de las “reelaboraciones” del Quijote presentan, por ejemplo, adaptaciones de los nombres de los personajes para provocar un efecto humorístico autóctono, o la búsqueda de refranes y frases hechas del propio idioma para facilitar la comprensión del texto, o la simple evolución del idioma a lo largo de los siglos se han ido también reflejando en sus páginas.
Tantas han sido las traducciones, adaptaciones, evoluciones lingüísticas, representaciones teatrales, cinematográficas... que es imposible enumerarlas, y tanto es el éxito cultural del Quijote que, a diferencia de prácticamente todas las obras literarias que sufren del “mal del versionismo”, ésta sólo sufrió un intento de plagio, una segunda parte, el Quijote de Alonso Fernández de Avellaneda que intentó valerse del éxito del primero para publicar él una continuación... con los mismos personajes..., lo que evidentemente Cervantes tomó como un insulto por lo que acabó matando al pobre don Quijote, no sabemos si Cervantes hubiera preferido que su querido Don Quijote acabara sus días a la vista del público o hubiera preferido una muerte más privada...
Así, gracias a esta popularidad, se consiguió algo contrario a lo que sucede con las obras clave: nadie se ha atrevido a imitar los viajes del Quijote sin hacer una mención clara del propósito y/o mencionar su fuente. Don Quijote es demasiado famoso como para disimular una simple coincidencia y sin que el público se diera cuenta al instante de las semejanzas.
Concluyendo, la historia nos muestra a un personaje envuelto en un mundo real-imaginario, la España del siglo XVI, que se muestra como un universo complejo en el que se ocultan los mismos fantasmas de hoy, bajo las formas de pellejos de vino o molinos que en realidad son gigantes. El Quijote que leemos hoy es una novela “histórica” sin pretenderlo en su origen, que desentraña los misterios del imaginario social hispánico a lo largo de sus historia, los miedos de sentirse un incapaz social pudiendo ser alguien, o la marginación social de los galeotes, o el determinismo de los aldeanos, o la resignación de Sancho a ser pobre e inculto porque así lo quiso Dios...
¿Hemos cambiado o seguimos siendo Sanchos o Quijotes? Cuando miramos al horizonte, ¿vemos gigantes o nos empeñamos en que sólo son molinos?

BIBLIOGRAFÍA: VV.AA. La imagen del Quijote en el mundo, Ed. Lunwerg. Madrid. 2004.

 

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