|
Poema
V
Uno recuerda los pasos
de aquellos que alguna vez
acompañaron nuestras horas.
Los rastros de la memoria
son tan fuertes
como esa extensa caminata
sin destino certero
que nos obnubilaba.
Recodos de un país
hoy tan lejano
que comenzaba sin prisa
a darnos muerte
ya de pequeños.
|
Poema
XV
De lo que hemos soñado
pocas cosas han traspasado
el umbral de la casa.
En ese maltrecho límite
que separa lo vivido
y lo no vivido
la mirada se detiene
en esos cuerpos que han pasado
una y mil veces por el mismo sitio.
A veces uno se pregunta
si en esas raudas marchas
sin destino certero
ellos también habrán podido
conquistar, al menos
algo de sus propios sueños.
Sí...compartir los sueños
los propios, los extraños
sería por cierto
algo digno para celebrar.
|
Poema
XVI
Regresar al viejo sitio
tiene sus riesgos.
Uno llega con el deseo
de encontrar la imagen
suspendida en el pasado
pero el paso del tiempo
nos da otras respuestas.
Ni las mismas casas
ni los mismos rostros
ni los mismos olores
ni las mismas aguas
ni las mismas miserias
ni las mismas amantes
están allí, para dar testimonio
de que alguna vez fuimos nosotros
los que decidimos alejarnos.
Nadie para certificar, o dejar
constancia, de nuestra antigua identidad.
|
|
Poema
XXI
El viejo sabio, ginebra en mano
filosofoba sobre la pasión:
"Quien sea capaz -aseveraba sin dudar-
de rescatar del piso, un bello clavel
destinado seguramente a un amor de cautiverio
nunca imaginará que habrá preservado
por los siglos de los siglos
lo único verdadero que nos habita
y nos aleja de la muerte".
|