| Amor
de lo que se dijo, se dice, se dirá y no se dice
Amor de lo que se
dijo, todos hemos oído hablar. Del amor ideal de Platón
pasando por la mística de San Juan y rozando los albores
impenetrables de Ibn El Arabi, sin olvidar el Amor cortés,
el hombre trabaja, se entrega y entrega su alma en un danza mágica
entre el hombre y la mujer, el hombre y la naturaleza, el hombre
y Dios, el hombre y la belleza.
Amor de lo que se dice, se dirá y no se dice, viene a ser
lo mismo y es el que nos pertoca pues en nuestra era virtual ha
caído en desuso.
Desde esta sociedad mediática del imperio del consumo en
la que bajo el lema “enjoy yourself” se nos invita a
“gozar” lo más y mejor que uno pueda, en este
carnaval de “looks”en el que lo que prima es el envoltorio
y donde el “amor en conserva” inunda las estanterías
de los supermercados, un canto al irremplazable Amor.
Un trío que me vino así, de repente, en una mágica
tierra por ser la de mi Amor.
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Perderme...
Perderme en la intensidad de la noche es perderme en este
cielo magníficamente estrellado.
Y así, mientras lo contemplo me pierdo una y otra vez
en su esplendor azulado.
Perderme en la inmensidad de la noche es perderme en un rumbo
finalmente encontrado y de nuevo los dos nos perdemos cogidos
de la mano, sabiendo que amanecerá y seré feliz
al verte a mi lado. |
Roble
Hoy
he pasado cerca de ti, como cada noche, pero esta vez no te
he mirado.
Mi corazón vagaba en los versos primeros que al igual
que tú tímidamente se iban perfilando en la
sobria noche.
Mañana volveré, como otras tantas noches y abriré
grande los ojos para que mi corazón puede mirarte. |
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Caminando
Nuestros
pasos se hunden en la escarcha virgen mientras que sin darnos
cuenta nuestros cuerpos se acercan.
Nos miramos, por el solo placer de mirarnos.
Seguimos dibujando nuestras huellas en la virgen nieve que
crepita al oír como nuestros pasos se aceleran al
recordar lo vivas que están nuestras almas. Seguimos
amándonos.
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