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Desde los orígenes de la literatura hasta nuestros días el amor ha sido uno de los temas recurrentes de más éxito: desde la época medieval en que el amor era tratado desde un punto de vista teórico (Amor Cortés), al Siglo de Oro que trataba el amor como compromiso social (Honor y Honra), hasta el romanticismo que mostraba el Amor como lo entendemos hoy día, hemos visto cómo el sentido de la palabra “Amor” ha sufrido numerosas transformaciones. En esta evolución de lo que hoy entendemos por “Amor” La Celestina es la obra ideal para descifrar la confusión/evolución de términos y sentimientos. En Lingüística, semántica y semiótica se diferencian por el pequeño matiz de a qué significan: la semántica se centra en descifrar los significados de las palabras, dejando a la semiótica el valor añadido de su significado en el mundo... Pocas palabras como el Amor han dado tanto de qué hablar. La semiótica del Amor ha ido evolucionando y cambiando a lo largo de los tiempos al lado del hombre y su literatura; Literatura y Sociedad se alían de tal manera y sin darnos cuenta, que nos sentimos ofendidos sólo con la idea de pensar que el Amor que hoy sentimos no sea el mismo que sintieran los clásicos, cuando el “Amor” se entendía en su sentido espiritual y sólo era el privilegio de unos pocos escogidos. El significado de la palabra “Amor” definía un sentimiento espiritual que existía virtualmente en cada uno de los actos virtuosos del hombre: el Amor era un acto racional, no instintivo, y sólo unas pocas personas virtuosas lo podían sentir (pertenecientes, por supuesto, a las altas clases sociales) estas personas eran las que habían disfrutado de una educación esmerada e, indiscutiblemente, pertenecían a la nobleza. En
los siglos XIV-XV se habían extendido por la península
ibérica numerosos tratados, obrillas, cantares... de influencia
europea (occitana y galaico-portuguesa, pero también, aunque
más tardíamente y de influencia petrarquista, una
poesía más evolucionada e introspectiva que había
superado algunas convenciones de la poesía trovadoresca occitana)
que trataban el tema del “Amor Cortés”. Uno de
los principales tratados sobre el Amor es el “Tractatus d’Amore”
del Arcipreste de Talavera, conocido también como el Corbacho,
en donde ponía en claro las principales teorías amorosas
que recorrían la España del siglo XV; sobre las características
de este Amor Cortés, dice que: A. Capellanus, en el tratado “De Amore” describe dos tipos de Amor: el Amor Puro, que se caracteriza por todas las características enumeradas anteriormente y en el que la separación de los enamorados acrecienta el sentimiento, pero introduce un elemento nuevo y es el encuentro de los dos amantes (que pueden llegar como punto álgido al beso), este encuentro será el que avive la llama en el recuerdo del enamorado ante la separación; y el Amor Mixto, que ya no se trata de “Amor” propiamente dicho, sino de pasión física, ya que los amantes consuman el acto sexual, este tipo de amor tiene la desventaja de que después de gozar disminuye el interés del amante, de ahí que los campesinos, las clases bajas... que se dejan llevar por la pasión de sus instintos nunca podrán sentir el “Amor” porque no controlan ni su mente ni su cuerpo. Esta
exclusión social incluía a la mujer, los teóricos
del Amor consideraban que la mujer nunca amaba, el papel que le
habían asignado era: 1) el de puro objeto de adoración,
2) o si se entregaba a la pasión del enamorado era víctima
del placer carnal instintivo, 3) o si se casaba, no podía
existir el “Amor” porque era un contrato de carácter
económico... Así,
nos encontramos en la época medieval castellana con todo
tipo de textos dedicados al Amor: como los Cancioneros que a imitación
de las canciones de influencia trovadoresca provenzal y petrarquista
(como Juan de Mena 1411-1456, Marqués de Santillana 1398-1458)
se dedicaban a la exaltación del Amor Cortés más
puro, al lado de canciones populares, serranillas... que trataban
burlonamente el tema y se centraban en las pasiones (a veces, dicen,
con intención moralizante, como el Libro del Buen Amor-1389)
y con la mayoría de los Tratados sobre el Amor entre los
que destaca el “Tractatus d’Amore” del Arcipreste
de Talavera 1398-1468 tratado didáctico-moral que está
dirigido a advertir a los jóvenes de los peligros de las
pasiones, o con anterioridad a éste el Tratado “De
Amore” de A. Capellanus (1186-1196) en el que habla de la
tradición cortesana del Amor e indica los beneficios como
método de elevación intelectual. LA
CELESTINA AMOR
CORTÉS VS. PASIÓN SEXUAL Calisto se nos presenta como el arquetipo del enamorado cortés: es joven, noble y educado en la tradición cristiana, sin embargo, es un joven aislado socialmente de su entorno ya que no tiene amigos, no se sabe nada de su familia, vive solo con su criado, por lo que es presa fácil de una serie de vicios que le enseña el único personaje que lo pone en contacto con el mundo: su criado Sempronio. Los vicios a los que hace referencia Fernando de Rojas son la Ociosidad, la extremada Generosidad de que hace gala el enamorado hacia sus ayudantes, y sobre todo la Pasión amorosa que se convierte en locura, en manía... Calisto, al verse incapaz de conseguir a la dama por sus propios medios hace uso de los intermediarios, de ahí que el Amor Cortés pase a un segundo plano y el eje argumental se desvíe hacia el mundo de las bajas pasiones: las prostitutas, la Celestina... y que todos los personajes principales implicados en los vicios le empujen hacia la necesidad de gozar de la dama. El autor señala aquí la intención de la obra, se trata de una “reprobatio amoris”, la pasión carnal sólo tiene como recompensa el castigo, el galán es víctima de su pasión moral y físicamente: la muerte y la penitencia eterna porque muere sin confesión. El caso de la dama, Melibea, es más típico: la mujer no tiene capacidad de Amar (en el sentido que le da la teoría del Amor Cortés), ya que es inferior al hombre, al igual que pasa con los criados, por eso es fácil que caiga en las redes de la pasión, la honra de la dama (única virtud que las mujeres poseían) se pierde al permitir la pasión de Calisto, por eso la caída (y nunca mejor dicho) en los vicios sólo tener la misma suerte que la de Calisto, suicidio y penitencia eterna al ser por esto excomulgada. El monólogo del padre de Melibea, es el “plactus” donde Fernando de Rojas descarga toda la moralina sobre lo reprobable de caer en las pasiones. En cuanto a los personajes serviles, los criados y las prostitutas, son un ejemplo de lo que los vicios llegan a hacer a los hombres: el placer carnal acompaña siempre otros vicios, como son la avaricia, que lleva al robo, y el asesinato; Sempronio es la puerta que conecta a Calisto con el mundo, es el encargado de satisfacer los deseos del enamorado de la única manera que conoce: le organiza las citas con la Celestina, cobra y paga los trabajos, organiza los planes de las visitas... la función de Sempronio en la obra es la de contrastar a la vez que poner en relación los dos tipos de amor: el Cortés y es Pasional; Sempronio ironiza sobre el comportamiento de Calisto, la idea que éste tiene del Amor y las mujeres, enfrentando la pasividad del enamorado frente a la actividad de Sempronio, se ríe del Amor cortés y establece una “relación amorosa” con la prostituta Areúsa con la que satisface sus deseos. Esta dicotomía nos muestra que Calisto y Sempronio tienen el mismo deseo pero cada uno lo enfoca desde diferentes puntos de vista: Calisto sufre por poseer a la dama, le cuesta dinero, no come, no duerme y a Sempronio no le cuesta ningún esfuerzo. Pero ambos acaban trágicamente. La Celestina se convierte así en el eje central de la comedia al poner en relación el mundo ideal del Amor Cortés con el mundo real de las pasiones, mostrando la realidad del mundo marginal de las ciudades. Se trataba de mostrar cómo las alcahuetas eran las causantes de la pérdida de las virtudes de los jóvenes cortesanos, Fernando de Rojas envuelve a la Celestina con todos los vicios conocidos: es bruja, alcahueta, tiene relación con el diablo... y llama a las cosas por su nombre para que ningún joven se lleve a engaño, de acuerdo con la jerga de los rufianes. En
conclusión, La Celestina conjuga las dos visiones del amor
renacentista, Calisto contradice las normas y las leyes morales
por idolatrar exageradamente a Melibea y al caer en los vicios su
castigo es la muerte; Melibea sufre la misma suerte al permitir
que Celestina entre en su casa y la malaconseje pero sobre todo
por dejarse seducir por un hombre; los criados, por ladrones, viciosos
y asesinos caen también en la desgracia, y finalmente, Celestina
muere en manos de sus propios compinches... |
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