| Ensayo | Artículo opinión | Reseña crítica | Narrativa | Poesía | Clásicos | Lingüística |
Francisco Paniagua
De Literatura y otras Artes
| Dos
perspectivas se presentan ante el tema literatura y otras artes.
La más evidente planea hasta posarse en el tópico,
casi un subgénero, de la literatura sobre artistas, sus procesos
creativos y sus obras y, en sentido contrario, de las manifestaciones
artísticas que hallan en la literatura su tema o fuente principal
de inspiración. Así, retratos de escritores como sujetos
pacientes o en plena faena creativa, piezas musicales inspiradas
en este o aquel poema, esculturas del personaje central de alguna
obra literaria, películas sobre cierto creador y su creación.
La cantidad de combinaciones posibles resulta fatigosa. En museos,
bibliotecas y videoclubs habitan celebrados ejemplos de este tipo
de relación, esporádica, sugerente y productiva; sólo
revela imaginación incestuosa y endogamia gremial. El segundo
enfoque, en mi opinión más sugerente, implica revisar
lo que entendemos por arte y analizar los vínculos entre
sus manifestaciones. ¿Conviven diversas artes o por el contrario,
al igual que el agua se manifiesta en diversos estados, el arte
es único y se muestra bajo múltiples disfraces? Yo
creo esto último. El arte se revela en un individuo que siente,
o cree sentir, en un momento determinado, la necesidad de exteriorizar
algo en una estética concreta (y si es posible, que los demás
individuos consideren original). Para lograrlo, el artista exprime
todos los recursos que encuentra o posee. Primero acopiará
materiales con los que se sienta cómodo: voz e instrumentos;
lápiz y papel; pinturas, pinceles y lienzo; cámara
y guión; buriles, piedra, madera, barro, metal. Después,
intentará reconstruir aquello que le consume por dentro.
Lo que le inspira. Salta a la vista que la relación entre las variadas modalidades expresivas es consanguínea. Vástagos del mismo seno, cada hija muestra a su manera distintas facetas del crisol progenitor. Unas veces conmoverán mediante mecanismos evocadores sensoriales: colores, formas, texturas, sonidos, movimientos; la Literatura, mediante el artificio racional de la palabra escrita, arropando de texto aquellas cualidades. Encauzada por el corsé rígido de cada Lengua, la Literatura ofrece, no obstante, una profundidad de matices que, quizá, sólo el misterio inefable de la Música supere. No resulta cabal la ponderación de la belleza entre hermanas: cada galán elija su dama (o viceversa). |
|
|