Muerte
de chocolate
caminas erguida
percibiendo la suculenta
despedida
muerte
muerte de galletas
conmueves los dientes
perdiéndote en jarinas de vida.
Espérame
en la parada de los cachitos
con olor a cerveza
espérame en la estación de los tostones
en la esquina de los churros
en la calle del hambre
en la avenida de los refrescos
espérame
o mejor no me esperes
yo llegaré comiendo.
Quisiera
ser el mango
que cae sobre tu vehículo
para así poder mirarte
en mi última caída.
Merengada
de ojos
te diluyes entre mis venas
como alimento para ciegos
y me miras desde tu licuadora
esperando el rescate.
¿Cómo
haces para oler a turrón y saber a vainilla
mi adorable fresa con crema?
eres
dulce canela que clienta mis sentidos.
¿Cómo
no amarte?
si cada vez que respiro te encuentro.
Dios
bendiga el pan que comes
el jugo que bebes
la ensalada de tu cena
y la fruta de tu dieta.
Divina
figura
comida perfecta.
Si
pilón viviera cerca
de la Plaza Venezuela
diría: “con gusto te pago el martes
por un pepito del día de hoy”
Alemana
o inglesa
me gustan por igual
siempre en mi perro caliente.
Transito
por las cuatro estaciones
del silencio
en busca de la anchoa perdida.
Somos como flores
en ensalada de frutas.
Consulto
la jurisprudencia de mi destino
y veo ángeles urbanos
devorando cotufas de fe
consulto al arcano de mi reloj
y veo ángeles de chocolate
digiriendo nostalgias.
Consulto
a los dioses
de mi camino
y veo tortas de arequipe
comiendo ángeles.
Gelatina
intoxicante
de luz dorada
amortiguas la caída.
Solo
a ti
he visto comiendo
una paleta
con la imagen de dios.