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Carmen Javaloyes

LA GULA: REFLEXIONES DE UN ROBINSÓN ANTE UN BACALAO

Manuel Vázquez Montalbán, ningún autor ha tratado con tanta pasión y dedicación el tema de la gastronomía en la literatura como él.

Desde un punto de vista a veces riguroso, otras irónico y maledicente, y las más de las veces con auténtico placer y conocedor de los platos que con verdadero deleite describe en sus textos, MVM nos descubre cómo la vida está repleta de sabores y olores, sus personajes se desenvuelven entre fogones, restaurantes... abuelas y madres... que cocinan sus manjares para deleite del personaje y del lector, que se coloca fácilmente en el punto de vista del personaje llegando a paladear los platos que con tanto rigor describe el autor.

Así, las numerosas y continuas referencias a la gastronomía que aparecen en sus novelas [Las novelas de la serie Carvalho] y los numerosos ensayos que tratan el tema de la gastronomía, [La cocina catalana: el arte de comer en Cataluña (1979) Ed. Península; Las Cocinas de España: Cataluña, Extremadura, Galicia, Valencia (1980), Ed. Sedmay; Recetas inmorales, (1981) Ed. Oh Sauce; Mis almuerzos con gente inquietante (1984); Ed. Planeta, Contra los gourmets (1985) y Tiempo para la mesa (1986) Ed. Difusora Internacional; Las recetas de Carvalho (1989) Ed. Planeta; Les meves receptes de cuina catalana (1995) Edicions 62; La cocina de autor en España (2002) Ediciones B; La cocina del Mediterráneo y la mediterraneidad (2003) Ediciones B; Beber o no beber (2003) Ediciones B; Guía de restaurantes obligatorios (2003) Ediciones B; La cocina de la harina y el cordero (2003) Ediciones B; La cocina del mestizaje (2003) Ediciones B; La cocina de los finisterres (2003) Ediciones B; El otro recetario (2003) Ediciones B, y Reflexiones de Robinsón ante un bacalao (1995) incluido en La gula, Ed. Lumen], tienen como elemento de conexión la equiparación del placer por la comida con el placer sexual.

Este es precisamente el rasgo que destaca de Reflexiones de Robinsón ante un bacalao, y que reflejó en numerosas entrevistas: la estrecha relación entre los pecados capitales:

No se puede generalizar, pero hay un relación directa entre comer, beber y amar. Especialmente la bebida conduce a la cama porque desinhibe y los esfínteres se abren en función del ambiente. La cantidad de veces que he tenido éxito en esos territorios ha sido por lo favorable del clima; me he atrevido a hacer propuestas que sin esa situación gastronómico-etílica hubieran sido impensables.” Entrevista de Nativel Preciado.

En La Gula: Reflexiones de Robinsón ante un bacalao, precisamente trata con su particular ironía el pecado de la gula desde el punto de vista religioso:

Todo lo que hace referencia al placer es gozosamente calificado de inmoral. Para los moralistas, sólo el sufrimiento es moral. En las religiones hay ayunos, cuaresmas y ramadanes. Estoy en contra de todas ellas -la católica, la islámica y la neoliberal- porque, al defender valores absolutos, acaban siendo totalitarias.”

La Gula: Reflexiones de Robinsón ante un bacalao es un ensayo sobre el pecado capital de la gula; ¿pero, qué le motivó a preocuparse por éste y no por otro pecado? La iglesia, como acertadamente indica MVM siempre se ha molestado por todo lo que provoca placer al hombre, mortificándolo con los excesos como una puerta a la condenación. Precisamente en Reflexiones de Robinsón ante un bacalao se aborda el tema desde el punto de vista de un padre de la iglesia, un obispo que, perdido en una isla desierta, se encuentra ante el dilema de gozar de un plato delicioso o cocinarlo tristemente y dejar pasar esta maravillosa oportunidad... Se trata de un ensayo que trata tres de los pilares del pensamiento “vazquiniano”: la teología, el marxismo y la gastronomía. Al texto se le suman una selección de pinturas, del siglo XVI al XX, inspiradas por el pecado de la gula y comentadas por Jean-Hubert Martín.

MVM dota al bacalao de propiedades quasi divinas: se trata de un elemento simbólico, en el que el bacalao se transforma de algo insustancial en algo maravilloso:

Un bacalao seco es como una momia, pero se mete en agua y se transforma en otra historia. Sólo a un genio se le ocurre remojar la momia, utilizar el agua del hervor, moverlo con un poco de aceite y ajos para convertirlo en bacalao al pil pil. De ahí sale todo un discurso teológico.

Esta teoría suena mucho a la nueva cocina constructivista de El Bulli y Ferrán Adrià. MVM, perfectamente conocedor de la gastronomía tradicional española también fue un gran seguidor de la nueva cocina, de la “cocina de investigación” como acertadamente fue el primero en calificar la cocina de Adrià, quien lloró la pérdida de MVM con un sentido artículo que publicó en El País (20/10/03) como último homenaje y en el que destacó la faceta humana de MVM, su capacidad de análisis y su enorme visión de futuro...

Este conocimiento profundo de la gastronomía permite a MVM jugar con sus personajes dotando a Carvalho de vida propia, de gustos proletarios y humildes en un principio, va evolucionando a lo largo de las novelas, afinando su gusto con el paso de los años haciendo hincapié en su “necesidad” por cocinar, Carvalho entra en los fogones además de por el impulso biológico de porque tiene hambre, porque tiene la necesidad física de cocinar, como indica MVM en el prólogo a Las recetas de Carvalho, “cocina cuando está deprimido o crispado, y casi siempre busca compañía cómplice para comer lo que ha guisado”, en realidad se trata del propio autor oculto que juega con el paladar de Carvalho, dando cuenta de su propia evolución:

Yo le he pillado en varios fallos provocados por la plebeyez de su paladar original y por una progresiva asimilación de conocimientos que no siempre llegaron a tiempo. Por ejemplo, en las primeras ediciones de Tatuaje, recomienda un Sauternes cuando debería recomendar cualquier blanco no moellé, y en cambio en Los mares del Sur pone en labios del marqués de Munt una pedante glosa del morteruelo, regado con Chablis. Craso error. Al morteruelo, como a cualquier paté o mousse o engrudo de estas características, le va bien el Sauternes o el Montbrazillac, nunca el Chablis. Igualmente merece reprobación la fideuá que realiza en Los pájaros de Bangkok, verdadero atentado contra este exquisito plato, que él convierte en un extraño hormigón compuesto de masas de harina de arroz y toda clase de bestias, cuando la fideuà fideuà se hace con pasta de harina de trigo, a ser posible con fideos del tipo ‘cabello de ángel’, y los tropezones han de ser escasos, según la receta que aporto, la única de mi cosecha, profundamente correctora de la que describe Carvalho en la citada novela.

El eclecticismo que caracteriza su obra nos deja huérfanos ante su desaparición, y perplejos ante la situación de la literatura actual, MVM se movía con tanta facilidad alrededor del mundo gastronómico, de la poesía, del ensayo político, de la novela negra... que parece increíble que nadie retome la estela de un pensador-analista tan rotundo como fue MVM.

 

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