En tierras extranjeras el emigrante
espera
Los prados, las riberas, los fríos y las siegas
Todo tiene el color que cabe en su cabeza
El relinchar de Pancho rechaza las albardas
Porqué según alega la cincha le acobarda
Todo está en su cabeza como antaño
en las eras
La guadaña sedienta de la
savia indolente
Cuyo filo de acero reclamaba inclemente
En orgía de arcos, curvas y tangentes
la entrega, sin demora, de la hierba impotente
Todo está hoy en su mente con nostalgia silente
y una lágrima asoma sin que quiera Vicente
Cuantas peras gigantes a sus manos
maestras
Las gavillas, mostelas que apilaron sus huellas
Fueron los balagares que hoy a tientas el peina
Mojados de la pena que a su memoria obsequia
Todo está en su cabeza como antes en las tierras
Y de su alma, pobre…, un llanto que le anega
Dejaste atrás la braña,
los guajes de la aldea
Los robles y las hayas, los pinos, las castañas
Los hórreos, las madreñas, los molinos y albercas
Pero nómada vagas por donde nada queda
pues el tiempo ha borrado lo que tu ausencia sueña
y todo es ya boceto de lo que un día fuera