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CALEIDOSCOPIO
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La palabra hablada es para muchos uno de los signos característicos de la especie humana, el cual significaría la destacable superioridad del mono desnudo sobre el resto de las especies del planeta y del cosmos. Pero ¿es realmente así? En principio debemos desviar la mirada a un tipo de expresión tal vez, lo más cercano al habla. La poesía, la música y la imagen constituyen una unidad que, a la vez, se independiza a cada paso, pretendiendo armar en cada instante una idea distinta, variable quizás se traduzca en un desesperado intento ideogramático; pero lo más interesante es que no solo admite la coexistencia armónicas y disarmónicas, continuas y discontinuas, ordenadas y caóticas, singulares y plurales, sino que, además acepta sin angustia la incorporación de otras nuevas (aún no pensadas). En definitiva vale más no pensar y soñar, o pensar soñando. Por otro lado tenemos el lenguaje escrito, el cual pertenece a (al igual que la literatura), un lugar interculturalista de condiciones pluridimensionales. Su lectura supone interpretaciones que, a la vez pueden ser particularizadas o colectivas; el pensamiento se escribe a sí mismo internamente pero el pensar denota una forma especial de reordenamiento, que siempre va a estar mediado por una razón amoldada a las necesidades del pensador o escritor. Pero también será el reflejo de una cultura y de un momento. El silencio hipertextualiza un lenguaje. El gesto manifiesta una simbiosis entre la poesía y la imagen la cual se transcontextualiza en trazos virtuales. Es el cuerpo el hablante y sus signos rebasan los límites alfabéticos propios a un idioma. En el momento de la percepción al igual que en el momento del habla, como no se piensa o se piensa poco, en tal sentido cualquier fenómeno en el cual su contenido esté cargado en mayor grado de sensaciones, emociones, etc. pertenecerá a una naturaleza más próxima al habla que el mismo pensamiento. Si el habla y el pensamiento no son procesos simples ni lineales, entonces ¿qué son? Existe una gran separación epistemológica entre el pensamiento y el habla. Hay mayor cercanía entre el pensamiento y la escritura que entre el pensamiento y el habla. Y es precisamente esa distancia la que permite la condición de instantaneidad del habla. Por otra parte la escritura más oralidad escrita, es pensamiento escrito, ya que el acto de escribir exige tiempo y por lo tanto queda sujeto a la condición de ser pensado; repensando. La
lectura también es compleja, puesto que su retorno al pensamiento
es un devolverse que no conduce siempre al mismo sitio, a excepción
del caso de la escuela, la cual se viste de uniforme el cuerpo y
la mente. La lectura no solo se aplica a la decodificación
de signos gramaticales, sino que además la lectura rebasa
los procesos de reconstrucciones semánticas para a veces
convertirse en construcciones colectiva. Las dualidad producción-interpretación
definen un juego de signos reduciendo todo discurso al orden de
los significantes. |
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