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Calligrama Apollinaire

LA POESÍA EN FRANCIA ANTES DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Maribel Carbonell


A menudo se consideran determinantes para la evolución poética de comienzos de siglo las modificaciones, las convulsiones de todo tipo que resultan de la Primera Guerra Mundial. Y es cierto que hay dos elementos decisivos en lo que se denomina la creación de la vanguardias. El primero, de carácter sociológico-literario, tiene mucho que ver con la desaparición -a veces provisional, en otras ocasiones definitiva- de casi todas las publicaciones literarias que venían otorgando a la actividad poética parisina ese dinamismo tan particular, y también con las soluciones personales que los poetas dan a la movilización bélica.

El segundo es de naturaleza más profunda. La guerra supone una revisión de valores, una necesidad de confrontar un sistema basado en términos abstractos con la realidad concreta de la destrucción y la muerte. Una de sus consecuencias, el descrédito más o menos personal y colectivo de esos valores, no podía dejar de influir sobre los creadores y el campo específico de la literatura, y su resultado son esos intentos diversos que caracterizan a ciertos autores y tendencias por otorgarle un sentido más profundo o trascendente que la aleje de cualquier superficialidad, de cualquier adorno, de cualquier estética.

Pero es en torno a principios de siglo cuando la progresión aparentemente regular y apacible de las artes pareció trastocarse de manera súbita con la aparición ,poco antes de la Primera Guerra Mundial, de una vanguardia literaria y artística que agrupa, en torno a la figura de Guillaume Apollinaire, a toda una serie de jóvenes escritores, especialmente poetas (Max Jacob, Pierre Reverdy, Blaise Cendrars, André Salmon, Pierre-Albert Birot...), unidos por un mismo rechazo a los valores estéticos del pasado y por un mismo empeño en producir un arte de acuerdo en el espíritu nuevo de la época. Se insiste sobre el acuerdo necesario entre el arte y la época, y se cantan, en la línea del manifiesto futurista de Maniretti, los emblemas del mundo moderno: la velocidad, el automóvil, el ferrocarril, las máquinas, la confianza en el futuro y en el progreso.

Así que cuando estalla la guerra existe un campo abonado para el desarrollo de determinados trayectos poéticos. Se ha considerado a menudo demasiado literalmente la composición de Caligramas (Calligrammes, 1918), “El cochecito”, donde Apollinaire anota:

El 31 de agosto de 1914/ [...] /Y cuando tras haber pasado por la tarde / Por Fontainebleau / Llegamos a París / En el momento en que pegaban los carteles de movilización / Ambos comprendimos mi camarada y yo / Que el cochecito nos había conducido a una época / Nueva / Y que aunque los dos fuéramos ya hombres maduros / Acabábamos sin embargo de nacer”.

De este mismo autor, el poema liminar Alcoholes (Alcools), publicado en 1912, nos muestra los datos esenciales para una nueva poética:

Finalmente te cansa este antiguo mundo
[...]
Lees los prospectos los catálogos los carteles que en voz alta cantan
Ésa es la poesía de esta mañana y en cuanto a la prosa tenemos los diarios
Y están los folletines de 25 céntimos repletos de aventuras policíacas...”


Apollinaire fue ciertamente un poeta que se anticipó a su tiempo.Pero hay otros antecedentes que no son menos significativos.

En 1908 aparece la edición de los Poemas de un aficionado rico (Poèmes d´un riche amateur) -conocido posteriormente como el libro de M. Barnabooth o Las poesías de A. O. Barnabooth- de Valéry Larbaud. Las propuestas del poeta son nítidas ya en su prólogo:

“Borborigmos! Borgorigmos! / Sordos gruñidos del estómago y de las entrañas / Lamentos de la carne incesantemente modificada, /Voces , irreprimibles susurros de los órganos, / Voz, la única voz humana que no miente, / Y que persiste incluso algún tiempo después de la muerte fisiológica.../ [...] / Borborigmos! Borgorigmos! /¿Existen también en el interior de los órganos del pensamiento, / Que no dejan oír , a través del espesor de la cavidad craneana? / Al menos, aquí hay algunos poemas a su imagen...


Es ciertamente la poesía de un tiempo que modifica las coordenadas de la realidad aparente en razón de la energía y de la velocidad de los ferrocarriles -“Préstame tu ruido enorme, tu rápida velocidad tan dulce, / tu deslizarte nocturno a través de la iluminada Europa, /¡Oh, tren de lujo!...” , señala en “Oda”, para continuar: “Prestadme , oh Orient- Express, Sud-Brenner-Bahn, prestadme / Vuestros milagrosos ruidos sordos y / Vuestras vibrantes voces de saltamonte; / Prestadme la respiración ligera y fácil / De las locomotoras altas y delgadas, de movimientos / Tan cómodos , esas locomotoras de los rápidos, / Que preceden sin esfuerzo a cuatro vagones amarillos con letras doradas...”-, una nueva poesía por construir:

¡Ah! Es preciso que esos ruidos, que ese movimiento
Penetren mis poemas y digan
En mi lugar mi vida que no puede decirse, mi vida
De niño que nada quiere saber, sino
Esperar eternamente cosas inciertas.

En “Mi musa” dirá: “Canto a Europa, sus ferrocarriles y sus teatros / Y sus constelaciones de ciudades...”.

Pero ya anteriormente , en el grupo constituido en torno al proyecto de La abadía, creadores como Gustave Khan, como Jules Romains o Barzun, llevan a cabo experiencias que atienden a nuevos principios. Este último autor caracteriza su Tragedia terrestre (Terrestre Tragédie, 1906) como un canto a “la vida moderna, las fuerzas, el trabajo, la fábrica, los grupos, los colectivos en guerra, el esfuerzo de las ciudades...”. Igualmente, en 1906, Jules Romains señala en Nosotros: “El siglo ha dejado atrás la línea del horizonte /[...]/ Nosotros vamos hacia mañana y dejamos ayer / Como un tren que se pone en marcha y sale de la estación.”

Buena parte de las composiciones de Blaise Cendrars, como su Prosa del Transiberiano,1913, son anteriores a 1914. En ella, figura el relato de un viaje -se le ha denominado poema ferroviario no sólo por esa focalidad móvil de la que se sirve para transgredir las coordenadas espacio-temporales o por su línea argumental, sino también por la adaptación que en ocasiones practica del ritmo argumental del poema al de las ruedas en los raíles-, en condiciones de inestabilidad y de aventura, de supervivencia en el marco de la miseria humana, de la guerra, del hambre y a soledad.

La acumulación de sensaciones, paisajes, emociones, sentimientos y acontecimientos procura ese tono rápido y nervioso, desarticulado a veces:

“Tric-trac/ Billard /Caramboles / Paraboles / La voie ferrée est une nouvelle géométrie / Syracyse / Archimède / Et soldats qui l´ égorgèrent / Et les galères/ Et les vaisseaux...”

Y más adelante en un tono de aventura:

Y me fui yo también para acompañar al viajero en bisutería que iba a Kjarbine
Teníamos dos berlinas en el expreso y 34 baúles de joyería de Pforzheim
Baratijas alemana 'Made in Germany'
Me había comprado ropa nueva y al subir al tren había perdido un botón
-Lo recuerdo, lo recuerdo , tantas veces he pensado en ello después-
Yo dormía sobre los baúles y era muy feliz por poder jugar con el browning niquelado
que también me había dado
...”

Pero , más cercanos al estallido de la guerra, la aventura futurista (cuyo primer Manifiesto aparece publicado en Le Figaro el 20-02-1909) y el desarrollo de la noción de “vanguardia” resultarían determinantes. Este último concepto había de orientar una serie de esfuerzos e intuiciones con la suficiente flexibilidad como para no ahogar la singularización individual de los poetas. Una idea del arte como fenómeno en permanente controversia y que es preciso reinventar al margen de las tradiciones, una atracción hacia el futuro, en ruptura con el pasado, muy relacionada con las transformaciones que conllevan los adelantos científicos y técnicos. Marinetti había sintetizado ciertas fórmulas de referencia:

1. Queremos cantar el amor por el peligro, el hábito de la energía y de la temeridad.
2. Los elementos esenciales de nuestra poesía serán el valor, la audacia y la rebelión.
3. Queremos exaltar el movimiento agresivo, el paso gimnástico, el salto peligroso, la bofetada, el puñetazo [...]
7. No existe belleza si no es en la lucha. No hay ninguna obra maestra que carezca de un carácter agresivo. La poesía debe ser un violento asalto contra las fuerzas desconocidas [...]
11. Cantaremos las grandes multitudes agitadas por el trabajo, el placer o la rebelión; las resacas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas; la vibración nocturna de los arsenales y de los astilleros bajo sus violentas lunas eléctricas; las glotonas estaciones que engullen humeantes serpientes; las fábricas colgadas de las nubes gracias a los hilos de sus humaredas...; las locomotoras...; el vuelo de los aeroplanos...

Sí cabe situar en el futurismo italiano un estado de espíritu que los Manifiestos referidos a otras artes van a desarrollar, es preciso reconocer en sus propuestas buena parte de las claves poéticas francesas de vanguardia.


Machine lirique MARINETTI:

Piston chaudière piston chaudière pisssstton pisss-tton piss sston.
Premier Piston de Joie chuade PENETRER dans l'huile frirerire frirreire sa nostalgie graaasse graaasse.
Second Piston de VOLON VOLONTÉ VOOOLOON TÉE freiné par trop d'huile-sensualité (grave pénible mal rythmé) folle folle folle course folle de deux courroies de transmission (afection rancune).
3. roues de souvenir douloureux dont les dents entrent dans les dents de 3 roues d'ironies mal huilées (stridence et lenteur).
4. Premier tube d'échappement panpantomime —pan panpantomime panpantomime joiejoie dansante élégante et sublime de la fumée des vieux chagrins brulés pantomime— pan dans le tube en forme de bouche d'étudiant criard en vacance.
(...)
MARINETTI, Machine lirique

Canción del automóvil MARINETTI:

A MON PÉGASE L'AUTOMOBILE: ¡Dios vehemente de una raza de acero, automóvil ebrio de espacio, que piafas de angustia, con el freno en los dientes estridentes! ¡Oh formidable monstruo japonés de ojos de fragua, nutrido de llamas y aceites minerales, hambriento de horizontes y presas siderales tu corazón se expande en su taf-taf diabólico y tus recios pneumáticos se hinchen para las danzas que bailen por las blancas carreteras del mundo. Suelto, por fin, tus bridas metálicas.., ¡Te lanzas con embriaguez el Infinito liberador! Al estrépito de¡ aullar de tu voz... he aquí que el Sol poniente va Imitando tu andar veloz, acelerando su palpitación sanguinolento a ras del horizonte... ¡Míralo galopar al fondo de los bosques!... ¡¡Qué importa, hermoso Demonio! A tu merced me encuentro... ¡Tómame Sobre la tierra ensordecido a pesar de todos sus ecos, bajo el cielo que ciega a pesar de sus astros de oro, camino exasperando mi fiebre y mi deseo, con el puñal del frío en pleno rostro. De vez en vez alzo mi cuerpo para sentir en mi cuello, que tiembla la presión de los brazos helados y aterciopelados del viento. ¡Son tus brazos encantadores y lejanos que me atraen! Este viento es tu aliento devorante, ¡insondable Infinito que me absorbes con gozo... ¡Ah! los negros molinos desmanganillados parece de pronto que, sobre sus aspas de tela emballenada emprenden una loca carrera como sobre unas piernas desmesurados... He aquí que las Montañas se aprestan a lanzar sobre mi fuga capas de frescor soñoliento... ¡Allá! ¡Allá! ¡mirad! ¡en ese recodo siniestro!... ¡Oh Montañas, Rebaño monstruoso, Mammuths que trotáis pesadamente, arqueando los lomos Inmensos, ya desfilasteis... ya estáis ahogadas en la madeja de las brumas!... Y vagamente escucho el estruendo rechinante producido en las carreteras por vuestras Piernas colosales de las botas de siete leguas... ¡Montañas de las frescas capas de cielo!... ¡Bellos ríos que respiráis al claro de luna!... ¡Llanuras tenebrosas Yo os paso el gran galope de este monstruo enloquecido... Estrellas, Estrellas mías, ¿oís sus pasos, el estrépito de sus ladridos y el estertor sin fin de sus pulmones de cobre? ¡Acepto con Vosotras la opuesta,... Estrellas mías ... ¡Más pronto!... ¡Todavía más pronto ¡Sin una tregua¡ ¡Sin ningún reposo ¡Soltad los frenos!... ¡Qué! ¿no podéis?... ¡Rompedlos!... ¡Pronto! ¡Que el pulso del motor centuplique su impulso! iHurral ¡no más contacto con nuestra tierra inmunda ¡Por fin me aparto de ella y vuelo serenamente por la escintilante plenitud de los Astros que tiemblan en su gran lecho azul. (M. R. M. traduxit. De La Ville Charnelle.) http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd99/ed99-0055-01/principal.html

BIBLIOGRAFÍA:

Historia de la literatura francesa. Varios Autores. Ed. Cátedra, 1994.

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