| Como
Ulises llorando a la orilla del mar,
asi estoy yo, y asi se me nubla el aliento.
Qué mirar sino el mar? Pero Calipso
me promete la vida eterna, el vuelo
por dentro de una cueva al infinito.
Sé
que habrà de llegar un mensajero
de los dioses, asi lo dice el alma.
Y volveré ya al mar que aqui alimento.
DESTINO
DE ENEAS
Todo a cuanto me acerco se esfuma como nube,
Todo,
aunque pareciera tener cuerpo,
Se
pierde entre las sombras de la noche
Donde
todo es igual, sordo y difuso.
A punto está una rosa de serme material
Cuando
desaparece, sin dejarme más señas
Que
mis manos vacías.
¿Qué infierno es éste, en donde no te toco,
donde
perdiste toda realidad?
Las
plantas, y las fuentes, y los pájaros,
¿dónde
fueron, dónde quedó su tiempo?
La queja es el refugio
último
que me queda, sin mi voz
pronunciada,
perdida ya la vida.
Tal
vez al alba, aún...
ARIADNA Y DESEO
Me gusta el hilo de tu voz,
Agua
o luz limpia que me lleva
del
I
n t r i n c a d o
L
a b e r i n t o
L
i b e r á n d o m e
BUEN TIEMPO
Quién puede tener prisa para llegar al sol.
Ícaro
me mostró
cuánto
pesa un naufragio,
un
hundimiento, un
negror
de amor quemado.
Para
llegar al sol
quién
puede tener prisa.
Vamos
andando.
Hoy
hace
buen tiempo.
Hoy
hace
sol.
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