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EL
SUEÑO DE LAS LANZAS
Perdóname,
Señor: he nacido esclavo
tendrás que protegerme mientras viva
Algunos no me dejarán tranquilo
no le darán descanso a mi sombra
ni una camisa para abrigar mi soledad
Y tú tendrás que ayudarme
cuando me cierren las puertas al revelar mi origen
cuando me caigan a pedradas
a la salida del trabajo
cuando me escupan la cara
y me levanten de noche para golpearme
hasta dejarme sin pulso
y me digan "Negro, no te queremos
vuelve a la selva a cazar lagartijas
vuelve a la orilla a vender tus canoas
vuelve a la escarcha a revolcarte con los tuyos
no te queremos
somos nosotros los elegidos en esta historia
no te queremos
somos hermosos y valientes y justos
para nosotros el oro
para ti las cadenas
para nosotros el trigo
para ti la maleza
para nosotros las palabras
para ti los sonidos, los gestos y las lágrimas
no te queremos, regresa."
Pero yo no me iré, Señor
y mostraré mis llagas
y estaré orgulloso de mis llagas
y cantaré y bailaré y moriré por los míos
y por ellos seré pasto, piedra, camino, océano
por ellos seré árbol encadenado a la tierra
por ellos me levantaré del barro
hasta ser bandera
me abrazaré a la sangre de mis antepasados
ellos me seguirán con sus tambores
ellos me prestarán sus cuchillos y sus flechas
ellos rezarán por mí
y por los que vienen detrás de mí
y cuando mi alma desfallezca
y mis manos desfallezcan y mis huesos desfallezcan
ellos me levantarán de nuevo para seguir luchando
y yo veré la luz a pesar de las heridas
y a pesar de los rencores florecerán los sueños
y mis pasos poco a poco visitarán los mercados
mis manos recorrerán el pelaje de las panaderías
mis ojos aprenderán a ver otros ojos
mi voz se fundirá con otras voces
mis palabras serán escuchadas
y yo escucharé otras palabras
y ya no habrá ira ni llanto
ya no habrá miedo ni olvido
y nuestro pueblo será uno más
entre los pueblos de la tierra
nuestra raza propagará su canto
como una semilla
y tú, Señor, de memoria
cantarás con nosotros. |
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HAN
VUELTO LOS TAMBORES
Hay
que ayudar a Tarzán a reconstruir la selva
Los animales también aportarán lo suyo
y un día no muy lejano veremos al mono feliz
colgado del árbol más hermoso
como en las tardes inolvidables del cine
y las revistas animadas
Qué tiempos aquéllos
Los elefantes estaban seguros que vivirían cien años
y el cocodrilo soñaba con ser el malo de la película
Pero el hombre llegó con una industria bajo el brazo
llegó derribando montañas, llegó a silenciar
las cascadas
a derramar esquirlas y muerte al paraíso sagrado
de las moscas
avanzó con su tenaza cortando, hiriendo, acorralando
se abrió paso entre el follaje dejando la suave marca del
acero
y la sonrisa de la pólvora, hizo camino de las flores
se aprovechó de la semilla, de la piedra, de la rama
rapó la mejilla del indio e instaló su reino aguas
arriba
donde la luna de vez en cuando bajaba a beber
y a conversar con las cenizas
Todo se convirtió en ciudad o campo ajeno
todo se lo llevó el cemento
Y aparecieron razas nuevas y nuevas enfermedades
nuevas miserias que venían de rincones poderosos
con mucha sangre y páginas de odio
con muchos rifles y cadenas recién pintadas
Tarzán entonces trató de hablar y fue acusado de herejía
y declarado enemigo de Su Majestad
y
de los piojos de La Corona
A Jane le sucedió algo parecido y debió correr
a casa de su madre
y esconderse bajo la cama para no ser encontrada
Del grueso de los animales nunca más se supo
Cuentan las malas lenguas
como
la fiera luchó en vano durante siglos
y los pocos ejemplares sobrevivientes
tuvieron que huir muy lejos y así evitar el exterminio
El resto no corrió la misma suerte
cayeron en la trampa del marfil y del colmillo traicionero
Por otro lado el negro cambió de color
y fue más claro hasta hacerse irreconocible
Otros se mantuvieron intactos
pero el destino los durmió en un sueño amargo
los sedujo en una feria de alacranes
y acabó por retorcerse en cada uno de sus labios
Al tigre se le cayeron las muelas, el agua pensó
en envejecer
la víbora nadó en su propio veneno
el ciervo y la polilla sólo deseaban la muerte
Pero una noche un grito sacudió la selva
se propagó hasta confundir la tierra
hasta pelar las tripas del más crudo de los chacales
Era Tarzán quien regresaba
Tarzán desde la liana de los años
Tarzán entre las canas de una jaula, venía para quedarse
venía cuchillo en mano a liberar las ataduras
a castigar los torsos blancos
Y ellos tuvieron que retroceder
tuvieron que tragarse sus propias pisadas
tuvieron que guardar sus trofeos
sus pieles, sus fotografías
mientras el cielo contemplaba emocionado
y una canción se derramaba en la niebla
"Sonríe, niña, y oye los tambores
porque el sonido de mi llama ensangrentada
está más verde y más vivo que nunca
sonríe, niña, sonríe
porque he sembrado en el huerto de mi alma
tu voz morena que florecerá por siempre" |
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