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Crónica de una muerte anunciada o la trama policíaca de Gabriel García Márquez |
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Este
trabajo es un breve estudio sobre Crónica
de una muerte anunciada[1]
del escritor colombiano y premio Nobel Gabriel García Márquez por considerarla
de importante significación dentro de las letras latinoamericana. Su importancia
se justifica por el hecho de que llama la atención del lector hacia otro
tipo de novela hasta la fecha de su publicación, desconocido por entre
las obras del escritor: la novela
policíaca. El
ensayo se divide en dos partes. La primera se encarga de esbozar algunas
aproximaciones a la novela policíaca o sea su teoría y desarrollo; y la
segunda intenta demostrar en qué dicha obra es policíaca. 1.
Aproximaciones a la novela policíaca La
novela es de manera sumaria un género literario; una obra total o parcialmente
ficticia, cuyo fin es causar placer estético a los lectores. A lo largo
de su evolución histórica, se van desprendiendo de ella distintas clases
de novelas entre otras, la novela
policíaca. En
efecto, el concepto de novela policíaca, por una parte, es inspirado por los nuevas disposiciones
convencionales de vida instauradas, a principios del siglo XIX, por Joseph
Fouché, ministro francés de la Policía bajo el imperio de Napoleón I.
Éste, al crear la Policía Política, coloca un golpe de misterio y la astucia
en lugar de la rapidez y de la fuerza. Según dicha convención, el agente
secreto sustituye la persecución por la investigación, la velocidad por
la inteligencia y la violencia por el disimulo. Por otra parte es calcado
sobre el modelo inglés de combate a la criminalidad propuesto por el ministro
Sir Robert Peel, que consiste en la creación de una Policía Secreta cuyo
método predilecto es la investigación secreta. Ambos
métodos de sûreté, conforme
van pasando los tiempos, influencian a novelistas que cada vez más modifican
los elementos de sus obras narrativas hasta lograr lo que se denomina
novela policíaca. Desde entonces
la novela policíaca, como un tipo de novela por la particularidad de sus
componentes, no tarda en alejarse de la novela como tal la conocíamos;
cuando se introduce en un estudio puramente literario. Así, con motivo
de circunscribir el subgénero aludido, Francisco Montes de Oca lo define
como: “Aquella en la que la reconstrucción de un hecho delictivo, las
posibilidades de su realización, el examen de los personajes sospechosos
y el descubrimiento del culpable constituyen el proceso intelectual de
interés al relato”[2]. Para
Austin Freeman, la literatura policíaca es todo un arte. En su ensayo:
El arte de la novela policíaca
(1924) da a conocer sus ideas y argumentos sobre este sector de la literaratura.
Considera la literatura policíaca como un arte culto, ético y completo
por la intriga (aventura, acción y escenario), los caracteres y el estilo;
una literatura que no tiene nada de vulgar; y el novelista policíaco tiene
que ser a la vez un creador porque la novela policíaca resulta un producto imaginario;
un lógico por la presencia en
ella, de un razonamiento; y un sabio
a causa de un enigma totalmente científica. Así es como una buena novela
policíaca es aquella que procura al lector en el instante de su recepción
una satisfacción intelectual además las otras cualidades de una buena
novela. Tanto el autor policíaco como los admiradores del subgénero, ambos
se caracterizan por la sutileza, tienen una forma peculiar de ver las
cosas y otra de buscar la actividad intelectual. Freeman va más allá cuando
afirma: Encuentran
[el autor policíaco y los fanáticos del género] placer en una argumentación
complicada (…) y la cosa por probar generalmente presenta menos interés
que la manera de probarla. El placer reside en la discusión misma y se
mide por la sutileza de la prueba[3].
En resumidas cuentas, se deduce que la novela policía por basarse
en la investigación, el método dialéctico mejor dicho en ideas, argumentos
y pruebas, recibe el nombre de novela
científica.
La novela policíaca es una especie de disputatio y Puzzles porque
el crimen, las circunstancias en las que fue cometido se vuelven para
el pensamiento los signos de un enigma. Uno de los procedimientos del
autor policíaco consiste en empezar por el final o sea “del crimen al
criminal, del misterio a los personajes, de los motivos a los móviles,”
con objeto de organizar su discurso a partir de las premeditaciones del
culpable. Así, para Freeman, la elaboración del texto comprende cuatro
fases: 1.
El enunciado del problema; 2.
La presentación de los datos esenciales para descubrir la solución; 3.
El desarrollo de la investigación y la presentación de la solución; 4.
La discusión de los indicios y la demostración.[4] De
los diferentes momentos enumerados, el primero es obviamente primordial
ya que constituye el tema a tratar. Por ejemplo, tratándose de un crimen,
ése, además de ser el asunto a argumentar, su sujeto o sea el criminal
se vuelve el cómplice del novelista por la simple razón de que acepta
jugar maliciosamente al igual que el detective. Según Freeman la historia policíaca tiene dos entradas:
sea, se desarrolla una investigación policíaca en contra del asesino;
sea, el asesino desarrolla sus astucias para escaparse. Pero, a pesar
de todo, el denominador común a ambas extremidades es la argumentación
sustentada con pruebas, eliminando así el arresto. En él, la prueba es
el punto de interjección entre el autor y el lector y, entre el detective
y el criminal; y es la que completa el carácter científico inclusive lógico
de la novela policíaca. Como
avatar de la novela, la novela policíaca en su evolución lograr evadir
los canones tradicionales para someterse al talento, o sea la originalidad
mejor dicho a sus propias reglas. En su aspecto formal, una novela policíaca
es todo lo contrario de una novela en general, es decir en la primera,
todo está al revés con respecto a la segunda. La narración no sigue el
orden de los sucesos. El punto de partida es el de llegada en una novela
de aventuras. La trama sigue el orden del descubrimiento, la inversión
temporal es notoria en ella; además, en el relato, se va del efecto a
la causa, eso invita al lector a descubrir una deducción y no leer un
relato, porque la intriga se va haciendo más flaca
por causa del método científico en proceso puesto que el empirismo elimina
la emoción y una de las tareas del novelista policíaco es llevar tanto
a lector como al detective a descubrir la solución, por eso les debe procurar
solamente por todos los componentes del enigma eliminando así, las fantasías,
la magia y los trucos.
La novela policíaca se desarrolla en un universo cerrado esto es,
del descubrimiento del asesinato al del asesino, lo todo debe producirse
ahí mismo y esclarecerse mediante un razonamiento lógico sin ninguna intervención
exterior con objeto de dar rienda suelta al ejercicio de la inteligencia,
y a la experiencia científica. Es
de notar que resulta importante evitar cualquier excitación exterior a
la investigación que pueda desviar o interferir los datos del problema
principal. La
novela policíaca en su evolución consigue distanciarse de la novela identificándose
como un juego intelectual cuyo procedimiento va del enigma, la argumentación
a la prueba, pues, un método científico. Si
la novela policíaca es una categoría de la novela y ambas como formas
de expresión literaria; por
su especificidad, qué es de su relación con la literatura. La
literatura es el arte por el que uno expresa su pensamiento e imaginación
en un estilo artístico, un discurso sensible, una ficción o sea las proposiciones
literarias estructuran solamente acciones particulares susceptibles de
ser reales. Partiendo de esta definición, se comprende que una obra literaria
es un producto imaginario, una invención ficticia. En cambio, una novela
policíaca es una vez más obra científica, de carácter argumentativo, dialéctico
y metódico. Así es como, en su relación con la literatura, la novela policíaca
se aleja de la literatura y a la vez implica una subordinación de la novela
a la investigación científica. Relacionada estrechamente con la lógica
matemática, este subgénero asegura al arte creador otra posibilidad extraordinaria
de novelas aunque se corre el riesgo de apartarse de la literatura. Uno
de los logros de la novela policíaca a pesar de la distancia que marca
con la literatura es indudablemente su capacidad en reunir ciencia (lógica)
y arte, procedimientos científicos y ficcionales en una misma obra o sea
positivisno y objetivismo y subjetivismo. De ahí, pone de realce otras
dos vertientes que son: los compromisos del novelista con los procedimientos
científicos y con la literariedad (discurso ficticio) al mismo tiempo.
Y los novelistas policíacos escriben novelas en las cuales el problema
inicial y sus pormenores son conocidos. Su obra como simple novela, vive,
retrata a personajes apasionados sometidos a pruebas y dominados por el
destino; pero como obra policíaca, se sale de todos ellos (personajes).
La inteligencia se pasea a lo largo del relato; por eso, la novela policíaca
es fruto del pensamiento intelectual; en ella, todo se da de golpe. El
tiempo carece de importancia, lo cual la hace instantánea. En su relación
con la literatura y precisamente con la novela, la novela policíaca pronto
había sido considerada como la novela vanguardia por la introducción de
nuevas formas de novelas. Manjorie Nicholson justifica esta denominación: La
literatura policíaca constituye claramente una literatura de evasión;
de evasión, no de la vida, sino de la literatura […].Nosotros nos hemos
rebelado ante una literatura subjetiva y damos la bienvenida a una literatura
objetiva, huimos delante de la emoción para escuchar el llamado de la
inteligencia […]. Queremos evadirnos de una literatura que pinta a hombres
y a mujeres víctimas de sus glándulas para refugiarnos en una literatura
que sugiere que tanto los hombres como las mujeres pueden urdir planes
conscientemente […]. Queremos evadirnos de la “corriente de conciencia”
que amenaza con engullirnos en su monotonía […].Queremos evadirnos desde
lo informe hasta la forma. […] No somos los únicos en nuestra rebelión
contra “la novela psicológica”, pero sí es posible que nuestro llamamiento
a la liberación sea más apasionado que el de todos los demás grupos sociales.
[5] Así,
la novela policíaca como forma de expresión de la literatura policíaca
es la novela científico-literaria (objetivo-subjetiva);
esto es un tipo de novela que combina a la ciencia con la literatura. 2.
¿En qué es Crónica de una muerte anunciada una novela policíaca?
Se trata desde el punto de vista argumentativo de una novela sumamente
original en sus planteamientos por rehacer, mediante un estilo periodístico
(reportaje), la historia del asesinato de Santiago Nasar. Santiago Nasar
es perseguido por los hermanos gemelos (Pedro y Pablo Vicario) que intentan
matarlo a toda costa con objeto de vengar a su hermana Ángela Vicario
cuyo honor presuntamente había sido ultrajado por él. Curiosamente, antes
de la muerte, el propio Nasar llegó a barruntarla indiferentemente por
entre sueños. Así, todo el pueblo se va enterándose de la tragedia a punto
de suceder, pero increíblemente, nadie se la cree, tampoco se hace algo
para evitarla: Nunca
hubo una muerte más anunciada. […] éramos muy pocos quienes no sabíamos
que los gemelos Vicario estaban esperando a Santiago Nasar para matarlo,
y se conocía además el motivo con sus pormenores completos. […] mientras
pasaban, clientes fingidos comprando leche sin necesidad y preguntando
por cosas de comer que existían, con la intención de ver si era cierto
que estaban esperando a Santiago Nasar para matarlo. […] la gente sabía
que Santiago Nasar iba a morir, y no se atrevían a tocarlo. (p.33). Una
vez consumado el homicidio, se realiza no sólo una autopsia arcaica e
ilegal cuyo resultado no determina la causa: “Parecía un estigma del Crucificado
[…]. Pasó lo que pasó. […] de todos modos, quedaban muy pocos años de
vida” (pp. 80-81), como si quisiera Padre Amador [autor de la autopsia]
ocultar la idea del asesinato; sino también una investigación judicial
para la cual varios testimonios de personas recibidos acerca de lo ocurrido,
han dado detalles relevantes. Es que la indiferencia de todos frente a
la amenaza de muerte nutrida y llevada a cabo por los gemelos favoreció
su logro mayor.
Según la teoría freemaniana, una novela es policíaca cuando su
constitución descansa en cuatro fases. Y en nuestro corpus de base, detectamos
con aparente claridad aquellos momentos: ·
El enunciado del problema: ha
muerto Santiago Nasar “El día que lo iban a matar, […] ya lo mataron”
(pp. 7,27); ·
La presentación de los datos esenciales
para descubrir la solución: los testimonios de la gente del pueblo;
los supuestos culpables son los gemelos Vicario hermanos de Ángela Vicario
que fue amante de Santiago Nasar con quien supuestamente perdió la virginidad
antes de casarse con Bayardo San Román: Leemos:
Muchos
[…] sabían que a Santiago Nasar lo iban a matar. […] La gente sabía que
Santiago Nasar iba a morir, y no se atrevían a tocarlo. […] Ángela Vicario,
la hermosa muchacha que se había casado el día anterior, había sido devuelta
a la casa de sus padres, porque el esposo encontró que no era virgen.
“[…] Nadie podía explicarme cómo fue que el pobre Santiago Nasar terminó
comprometido en semejante enredo”. Lo único que sabían con seguridad era
que los hermanos de Ángela Vicario lo estaban esperando para matarlo.
(pp. 23, 107, 25). ·
El desarrollo de la investigación
y la presentación de la solución: declaraciones de testigos en contra
de los hermanos Vicario ante el juez instructor; realización de una autopsia.
Veamos algunos pasajes que ilustran esta etapa: Nadie
podía entender tantas coincidencias funestas. El juez instructor que vino
de Riohacha debió sentirlas sin atreverse a admitirlas, pues su interés
de darles una explicación racional era evidente en el sumario. […] La
puerta de la plaza estaba citada varias veces con un nombre de folletín:
la puerta fatal. […]. Eran gemelos: Pedro y Pablo Vicario. Tenían
24 Años, y se parecían tanto que costaba trabajo distinguirlos. “Eran
de catadura espesa pero de buena índole”, decía el sumario. […] Los primeros clientes eran escasos, pero veintidós personas
declararon haber oído cuanto dijeron. […] -Vamos a matar a Santiago Nasar-
[…] El coronel Aponte comprendió entonces […], y le ordenó al padre Amador
que practicara la autopsia. […] Sin embargo hizo cumplir la orden. (pp.
16, 19, 55-56, 79). ·
La última instancia es la discusión de los indicios y la demostración que se relacionan en
la trama, con el contenido del informe judicial y el resultado de la autopsia:
El
informe del padre Amador parecía correcto, y el instructor lo incorporó
al sumario como una pieza útil. […] El informe dice: “Parecía un estigma
del Crucificado.” […] el padre Amador consignó en el informe que Santiago
Nasar tenía una inteligencia superior y un porvenir brillante. Sin embargo,
en la nota final señalaba una hipertrofia del hígado que atribuyó a una
hepatitis mal curada. “Es decir –me dijo– que de todos modos le quedaban
muy pocos años de vida”. […] El informe concluía que la causa de la muerte
fue una hemorragia masiva ocasionada por cualquiera de las siete heridas
mayores. (pp. 79-80-81). Tras
la demostración sigue la discusión de los contenidos: Tenía
que ser cura para ser tan bruto –me dijo [el doctor Dionisio Iguarán].
[…] El nombre del juez no apareció en ninguno (pliegos del sumario). […]
Sin embargo, lo que más le había alarmado al final de su diligencia excesiva
fue no haber encontrado un solo indicio, […] de que Santiago Nasar hubiera
sido en realidad el causante del agravio (en contra de Ángela Vicario).
[…] En el folio 416, de su puño y letra escribió [el juez] una nota marginal:
Dadme un prejuicio y moveré el mundo. […] En el folio 382 del sumario
escribió otra sentencia marginal con tinta roja: La fatalidad nos hace invisibles. (pp. 81, 103-104-105, 107). En
suma, la existencia de estos cuatro momentos importantes en el corpus
de base, a través de su justificación con pasajes textuales, nos lleva
a una primera deducción que la obra tiene la estructura de una novela
policíaca. Además de las fases arriba mencionadas, la historia relatada
evidencia una entrada relevante es decir mientras se realiza la investigación
judicial entre bambalinas para capturar a los asesinos de Santiago Nasar,
éstos desarrollaban sus astucias. Al respecto, la voz narrativa afirma:
A las seis de la tarde, mientras le hacían la autopsia al cadáver de Santiago
Nasar, el alcalde fue llamado de urgencia porque Pedro Vicario
[supuestamente uno de los asesinos] estaba convencido de que habían
envenado a su hermano “Me estaba yendo en aguas-, y no podíamos quitarnos
la idea de que eran vainas de los turcos”. (pp. 84-85). Esta
entrada es también una de las características de la historia policíaca
contada en esta obra. Pero, su importancia no rebasa la de la argumentación
que conduce a la prueba, que por su parte, resulta ser el elemento medular
porque hace coincidir coherentemente los entendimientos del autor y del
lector; del detective y del criminal. Y en el corpus, la prueba real está
formulada por los diferentes testimonios de los personajes que sabían
que los hermanos Vicario estaban esperando a Santiago Nasar para matarlo.
Estos testimonios como pruebas contundentes están salpicados por entre
el relato y en boca de la mayoría de los habitantes del pueblo, lo que
revela que son ciertos. El
asesinato de Santiago Nasar, la investigación para arrestar a los culpables
mediante la intervención judicial (sumario) y la autopsia practicada sobre
el cadáver; y la prueba constituida por los resultados de la investigación
y los diferentes testimonios de personajes, hacen del objeto de estudio
una especie de disputatio, una
novela-problema, una novela científica pues, una novela policíaca todo
eso, por el proceso argumentativo adoptado. El interés implícito de la
argumentación no consiste en probar la culpabilidad de los hermanos Vicario
tan señalada por los testimonios, sino en la originalidad del cómo probarla,
porque el cómo probar presenta
más interés y sutileza más que el qué.
De hecho, un novelista policíaco no lo es más que a través de la sutileza.
Por ejemplo una de las sutilezas de nuestro autor ha consistido en un
primer lugar, tomar en un circuito
cerrado (un lugar bien delimitado) a los diferentes protagonistas
(la víctima Santiago Nasar; los sospechosos culpables: los hermanos Vicario
y los testigos aun entre estos últimos existe un vínculo de parentesco
entre algunos) a fin de provocar acercamiento de unos con otros e interferencias.
En segundo lugar, por comenzar su relato por el final, esto es, se fue
del homicidio de Santiago Nasar a los hermanos Vicario como supuestos
homicidas, de la discreción a los testigos y del motivo a los móviles.
En
realidad, existe una premeditación del novelista que estructura la del
culpable que por su parte sirve de apoyo al primero. El asesinato de Santiago
Nasar premeditado por el autor, fue creando el designio reflexionado de
Pablo y Pedro Vicario de atentar contra la vida de Nasar, dando así al
novelista un argumento necesario y sólido para organizar su Crónica
de una muerte anunciada. Crónica
de una muerte anunciada como
novela policíaca se explica por el hecho de que en ella, el relato sigue
el orden del descubrimiento. Del suceso conocido como el asesinato de
Santiago Nasar, se emprende una investigación para determinar las causas
y detener a los responsables de la tragedia. En un comienzo, el autor
relata una serie de sueños hechos por Santiago Nasar antes de su fallecimiento,
los cuales, cargados de simbolismos, expresaban indirectamente la tragedia
y nunca el presagio fue decodificado por Nasar. Un segundo momento, cuenta
los recuerdos del día anterior al asesinato, de varios años, y personas,
del propio asesinato. Un tercer momento narra la investigación y los resultados
de la misma y el arresto de los culpables. A grosso modo, la inversión
de tiempo y la sustitución del orden del suceso por el orden del descubrimiento
evidentes en la trama, hacen de esta obra una verdadera novela policíaca.
Toda la novela es una deducción. Se narra el trabajo de reconstrucción
de la historia del asesinato de Santiago Nasar a través de un razonamiento
lógico. Una de las ambiciones del autor es poner al lector y al detective
(el juez instructor) en condiciones de descubrir a los culpables Pedro
y Pablo Vicario como solución mucho más eficaz que el simple acto de arresto.
Por eso, ningún elemento del enigma se relaciona con la fantasía, tampoco
con lo maravilloso. Todos los elementos son necesarios e inteligibles
y contribuyen a la deducción correcta. Como
cualquier novela policíaca, tras el asesinato de Santiago Nasar, en vez
de una persecución, se pone en marcha un plan razonable: una investigación
cuyo responsable en la trama es el juez instructor llamado detective
por su función de investigación de crimen. El juez instructor basó su
investigación en la búsqueda de medios para descubrir a los culpables
por eso recabó todos los testimonios de la gente porque “[…] éramos muy
pocos quienes no sabíamos que los gemelos Vicario estaban esperando a
Santiago Nasar para matarlo, y se conocía además el motivo con sus pormenores
completos” (P.63). Aquí, el autor insiste sobre un elemento útil del triunfo
del detective: la certeza de que todo sabían que los hermanos Pedro y
Pablo estaban por matar a Nasar. Estas afirmaciones facilitan la indagación
para descubrir a los criminales dado que la mayoría manifiesta los mismos
hechos, motivos y oportunidades que tenían Pedro y Pablo para llevar a
cabo el asesinato. Además, el detective trata de descubrir la veracidad
de la causa del crimen. A este respecto, a su pregunta de saber quién
era Santiago Nasar, la supuesta ofendida, hermana de los supuestos culpables,
contestó: “-Fue mi autor”. Pero esta argumentación como posibilidad, consta
solamente a Ángela Vicario además de ser insuficiente. La voz narradora
afirma: -Fue
mi autor. Así consta en el sumario, pero sin ninguna otra precisión de
modo ni de lugar. Durante el juicio, que sólo duró tres días, el representante
de la parte civil puso su mayor empeño en la debilidad de ese cargo. Era
tal la perplejidad del juez instructor ante la falta de pruebas contra
Santiago Nasar, que su buena labor parece por momentos desvirtuada por
la desilusión. (Pp. 104-105). La
pregunta del detective y la sencillez de la respuesta se revelan como
un juego del autor quien ante varias evidencias, quiso jugar con la dificultad
inventando obstáculos mediante una argumentación impertinente y a una,
se propuso refutarla. En otros términos, el novelista juega ofreciendo
elementos innecesarios. Uno de los evidentes en la novela se refiere a
la presencia de los gemelos Pedro y Pablo Vicario, quienes, por la semejanza
que les caracteriza, provocan juegos de identidad, apariencia y de palabras
por su parte, configuran la dificultad a manera de placer en la novela. El
crimen de Santiago Nasar, el desenrollo de la investigación para descubrir
a los verdaderos culpables Pedro y Pablo Vicario, el uso de los contrarios
e interferencias para disimular por momento a los asesinos y la captura
de los mismos como el desenlace tras la deducción; hacen de Crónica
de una muerte anunciada un ejercicio mental, una novela policíaca
lógicamente científica y una novela problema, cuyo verdadero resultado
ha sido el descubrimiento de Pedro y Pablo Vicario como responsables de
homicidio de Nasar y no su arresto, su encarcelamiento en Manaure y su
liberación en Riohacha. Una
valoración, por breve que sea, de algunos elementos de la trama, justifica
modestamente el carácter policíaco de Crónica de una muerte anunciada. Si por una parte, nuestro objeto
de estudio es novela policíaca por los diferentes componentes y técnicas
propias a la novela policíaca, que hemos venido demostrando; por otra
parte, la es, porque en ella no existe ensoñaciones, hay muy pocas emociones,
menos suspenso, la incertidumbre es casi inexistente y, el argumento central
es el crimen de Santiago Nasar y la investigación. De acuerdo con Van
Dine[6],
la simple presencia del cadáver de Santiago Nasar hace de entrada de Crónica
de una muerte anunciada una novela policíaca. Es
posible que esta apreciación sea subjetiva, pero dejamos el camino abierto
a otras formas de lectura, dado que la unanimidad en el ámbito literario
es inalcanzable y la contrariedad, un valor intelectual. BIBLIOGRAFÍA APULEYO
MENDOZA, Plinio. “El humor fúnebre de García Márquez”. San Juan, Diario
El nuevo día, 4 de marzo de 1986. ALONSO,
Martín. Ciencia del lenguaje y arte
del estilo. Madrid, Aguilar, 1953. ANDERSON
IMBERT, Enrique. Discusión sobre la novela en América.Estudios sobre escritores de América.
Buenos Aires, Ed. Raigal, 1954. _____.
Formas en la novela contemporánea, crítica interna. Madrid, Ed. Taurus,
1961. CAILLOIS,
Roger. “Los
poderes de la novela” en Acercamientos
a lo imaginario.
trad. José Andrés Pérez Carballo, México, FCE, 1989. COBO
BORDA, J.G. La nueva literatura
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Guillermo Lorenzo, 4ª ed. Madrid, Debate, 1995. GARCÍA
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Luz Mery. Fin de siglo. Narrativa Colombiana,
Bogotá, Centro Editorial Javeriano (CEJA), 1995. _____.
Narrativa colombiana: Búsqueda de
un nuevo canon. 1975-1995,
Bogotá, CEJA, 2000. NARCEJAC,
Thomas. Una máquina de leer: la
novela policíaca. trad. Jorge Ferrreiro, México, FCE, 1986. SOSNOWSKI, Saúl. Lectura crítica de la literatura americana: Inventarios, invenciones y revisiones. Caracas, Ayacucho, 1996, tomo I.
NOTAS:
[1] Crónica de una muerte anunciada, 34ª Impresión, México, Editorial Diana, 2005. Cito bajo esta edición y consigo las páginas en el cuerpo del trabajo. [2] Teoría y Técnica de la Literatura, 19ª. ed., México, Porrúa, 2000, pp. 160-61 [3] Citado en Una máquina de leer: la novela policíaca de Thomas Narcejac, Traducción de Jorge Ferreiro, México, Fondo de Cultura Económica, 1986, P. 49. [4] Ibid., P.53. [5] Ibid., pp. 242-243. [6] Cfr. Narcejac, Thomas. Op. cit., p.99. Según Dine: “una novela policíaca sin cadáver no es una novela policíaca. Hacer leer trescientas páginas sin siquiera ofrecer un crimen, equivaldría a mostrar demasiado exigente con un lector de novela policíaca”. Así, da a conocer una de las reglas más importantes que tiene que cumplir una novela para ser policíaca. |
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