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Brahiman Saganogo

Crónica de una muerte anunciada

la trama policíaca de Gabriel García Márquez

Este trabajo es un breve estudio sobre Crónica de una muerte anunciada[1] del escritor colombiano y premio Nobel Gabriel García Márquez por considerarla de importante significación dentro de las letras latinoamericana. Su importancia se justifica por el hecho de que llama la atención del lector hacia otro tipo de novela hasta la fecha de su publicación, desconocido por entre las obras del escritor: la novela policíaca.

El ensayo se divide en dos partes. La primera se encarga de esbozar algunas aproximaciones a la novela policíaca o sea su teoría y desarrollo; y la segunda intenta demostrar en qué dicha obra es policíaca.

1. Aproximaciones a la novela policíaca

La novela es de manera sumaria un género literario; una obra total o parcialmente ficticia, cuyo fin es causar placer estético a los lectores. A lo largo de su evolución histórica, se van desprendiendo de ella distintas clases de novelas entre otras, la novela policíaca.

En efecto, el concepto de novela policíaca, por una parte, es inspirado por los nuevas disposiciones convencionales de vida instauradas, a principios del siglo XIX, por Joseph Fouché, ministro francés de la Policía bajo el imperio de Napoleón I. Éste, al crear la Policía Política, coloca un golpe de misterio y la astucia en lugar de la rapidez y de la fuerza. Según dicha convención, el agente secreto sustituye la persecución por la investigación, la velocidad por la inteligencia y la violencia por el disimulo. Por otra parte es calcado sobre el modelo inglés de combate a la criminalidad propuesto por el ministro Sir Robert Peel, que consiste en la creación de una Policía Secreta cuyo método predilecto es la investigación secreta.

Ambos métodos de sûreté, conforme van pasando los tiempos, influencian a novelistas que cada vez más modifican los elementos de sus obras narrativas hasta lograr lo que se denomina novela policíaca. Desde entonces la novela policíaca, como un tipo de novela por la particularidad de sus componentes, no tarda en alejarse de la novela como tal la conocíamos; cuando se introduce en un estudio puramente literario. Así, con motivo de circunscribir el subgénero aludido, Francisco Montes de Oca lo define como: “Aquella en la que la reconstrucción de un hecho delictivo, las posibilidades de su realización, el examen de los personajes sospechosos y el descubrimiento del culpable constituyen el proceso intelectual de interés al relato”[2].

 Para Austin Freeman, la literatura policíaca es todo un arte. En su ensayo: El arte de la novela policíaca (1924) da a conocer sus ideas y argumentos sobre este sector de la literaratura. Considera la literatura policíaca como un arte culto, ético y completo por la intriga (aventura, acción y escenario), los caracteres y el estilo; una literatura que no tiene nada de vulgar; y el novelista policíaco tiene que ser a la vez un creador porque la novela policíaca resulta un producto imaginario; un lógico por la presencia en ella, de un razonamiento; y un sabio a causa de un enigma totalmente científica. Así es como una buena novela policíaca es aquella que procura al lector en el instante de su recepción una satisfacción intelectual además las otras cualidades de una buena novela. Tanto el autor policíaco como los admiradores del subgénero, ambos se caracterizan por la sutileza, tienen una forma peculiar de ver las cosas y otra de buscar la actividad intelectual. Freeman va más allá cuando afirma:

Encuentran [el autor policíaco y los fanáticos del género] placer en una argumentación complicada (…) y la cosa por probar generalmente presenta menos interés que la manera de probarla. El placer reside en la discusión misma y se mide por la sutileza de la prueba[3].

   En resumidas cuentas, se deduce que la novela policía por basarse en la investigación, el método dialéctico mejor dicho en ideas, argumentos y pruebas, recibe el nombre de novela científica.

   La novela policíaca es una especie de disputatio y Puzzles porque el crimen, las circunstancias en las que fue cometido se vuelven para el pensamiento los signos de un enigma. Uno de los procedimientos del autor policíaco consiste en empezar por el final o sea “del crimen al criminal, del misterio a los personajes, de los motivos a los móviles,” con objeto de organizar su discurso a partir de las premeditaciones del culpable. Así, para Freeman, la elaboración del texto comprende cuatro fases:

1. El enunciado del problema;

2. La presentación de los datos esenciales para descubrir la solución;

3. El desarrollo de la investigación y la presentación de la solución;

4. La discusión de los indicios y la demostración.[4]

De los diferentes momentos enumerados, el primero es obviamente primordial ya que constituye el tema a tratar. Por ejemplo, tratándose de un crimen, ése, además de ser el asunto a argumentar, su sujeto o sea el criminal se vuelve el cómplice del novelista por la simple razón de que acepta jugar maliciosamente al igual que el detective. Según Freeman la historia policíaca tiene dos entradas: sea, se desarrolla una investigación policíaca en contra del asesino; sea, el asesino desarrolla sus astucias para escaparse. Pero, a pesar de todo, el denominador común a ambas extremidades es la argumentación sustentada con pruebas, eliminando así el arresto. En él, la prueba es el punto de interjección entre el autor y el lector y, entre el detective y el criminal; y es la que completa el carácter científico inclusive lógico de la novela policíaca.

Como avatar de la novela, la novela policíaca en su evolución lograr evadir los canones tradicionales para someterse al talento, o sea la originalidad mejor dicho a sus propias reglas. En su aspecto formal, una novela policíaca es todo lo contrario de una novela en general, es decir en la primera, todo está al revés con respecto a la segunda. La narración no sigue el orden de los sucesos. El punto de partida es el de llegada en una novela de aventuras. La trama sigue el orden del descubrimiento, la inversión temporal es notoria en ella; además, en el relato, se va del efecto a la causa, eso invita al lector a descubrir una deducción y no leer un relato, porque la intriga se va haciendo más flaca por causa del método científico en proceso puesto que el empirismo elimina la emoción y una de las tareas del novelista policíaco es llevar tanto a lector como al detective a descubrir la solución, por eso les debe procurar solamente por todos los componentes del enigma eliminando así, las fantasías, la magia y los trucos.

La novela policíaca se desarrolla en un universo cerrado esto es, del descubrimiento del asesinato al del asesino, lo todo debe producirse ahí mismo y esclarecerse mediante un razonamiento lógico sin ninguna intervención exterior con objeto de dar rienda suelta al ejercicio de la inteligencia, y a la experiencia científica.

Es de notar que resulta importante evitar cualquier excitación exterior a la investigación que pueda desviar o interferir los datos del problema principal.

La novela policíaca en su evolución consigue distanciarse de la novela identificándose como un juego intelectual cuyo procedimiento va del enigma, la argumentación a la prueba, pues, un método científico.

Si la novela policíaca es una categoría de la novela y ambas como formas de expresión  literaria; por su especificidad, qué es de su relación con la literatura.

La literatura es el arte por el que uno expresa su pensamiento e imaginación en un estilo artístico, un discurso sensible, una ficción o sea las proposiciones literarias estructuran solamente acciones particulares susceptibles de ser reales. Partiendo de esta definición, se comprende que una obra literaria es un producto imaginario, una invención ficticia. En cambio, una novela policíaca es una vez más obra científica, de carácter argumentativo, dialéctico y metódico. Así es como, en su relación con la literatura, la novela policíaca se aleja de la literatura y a la vez implica una subordinación de la novela a la investigación científica. Relacionada estrechamente con la lógica matemática, este subgénero asegura al arte creador otra posibilidad extraordinaria de novelas aunque se corre el riesgo de apartarse de la literatura.

Uno de los logros de la novela policíaca a pesar de la distancia que marca con la literatura es indudablemente su capacidad en reunir ciencia (lógica) y arte, procedimientos científicos y ficcionales en una misma obra o sea positivisno y objetivismo y subjetivismo. De ahí, pone de realce otras dos vertientes que son: los compromisos del novelista con los procedimientos científicos y con la literariedad (discurso ficticio) al mismo tiempo. Y los novelistas policíacos escriben novelas en las cuales el problema inicial y sus pormenores son conocidos. Su obra como simple novela, vive, retrata a personajes apasionados sometidos a pruebas y dominados por el destino; pero como obra policíaca, se sale de todos ellos (personajes). La inteligencia se pasea a lo largo del relato; por eso, la novela policíaca es fruto del pensamiento intelectual; en ella, todo se da de golpe. El tiempo carece de importancia, lo cual la hace instantánea. En su relación con la literatura y precisamente con la novela, la novela policíaca pronto había sido considerada como la novela vanguardia por la introducción de nuevas formas de novelas. Manjorie Nicholson justifica esta denominación:

La literatura policíaca constituye claramente una literatura de evasión; de evasión, no de la vida, sino de la literatura […].Nosotros nos hemos rebelado ante una literatura subjetiva y damos la bienvenida a una literatura objetiva, huimos delante de la emoción para escuchar el llamado de la inteligencia […]. Queremos evadirnos de una literatura que pinta a hombres y a mujeres víctimas de sus glándulas para refugiarnos en una literatura que sugiere que tanto los hombres como las mujeres pueden urdir planes conscientemente […]. Queremos evadirnos de la “corriente de conciencia” que amenaza con engullirnos en su monotonía […].Queremos evadirnos desde lo informe hasta la forma. […] No somos los únicos en nuestra rebelión contra “la novela psicológica”, pero sí es posible que nuestro llamamiento a la liberación sea más apasionado que el de todos los demás grupos sociales. [5]

Así, la novela policíaca como forma de expresión de la literatura policíaca es la novela científico-literaria (objetivo-subjetiva); esto es un tipo de novela que combina a la ciencia con la literatura.

2. ¿En qué es Crónica de una muerte anunciada una novela policíaca?

   Se trata desde el punto de vista argumentativo de una novela sumamente original en sus planteamientos por rehacer, mediante un estilo periodístico (reportaje), la historia del asesinato de Santiago Nasar. Santiago Nasar es perseguido por los hermanos gemelos (Pedro y Pablo Vicario) que intentan matarlo a toda costa con objeto de vengar a su hermana Ángela Vicario cuyo honor presuntamente había sido ultrajado por él. Curiosamente, antes de la muerte, el propio Nasar llegó a barruntarla indiferentemente por entre sueños. Así, todo el pueblo se va enterándose de la tragedia a punto de suceder, pero increíblemente, nadie se la cree, tampoco se hace algo para evitarla:

Nunca hubo una muerte más anunciada. […] éramos muy pocos quienes no sabíamos que los gemelos Vicario estaban esperando a Santiago Nasar para matarlo, y se conocía además el motivo con sus pormenores completos. […] mientras pasaban, clientes fingidos comprando leche sin necesidad y preguntando por cosas de comer que existían, con la intención de ver si era cierto que estaban esperando a Santiago Nasar para matarlo. […] la gente sabía que Santiago Nasar iba a morir, y no se atrevían a tocarlo. (p.33).

Una vez consumado el homicidio, se realiza no sólo una autopsia arcaica e ilegal cuyo resultado no determina la causa: “Parecía un estigma del Crucificado […]. Pasó lo que pasó. […] de todos modos, quedaban muy pocos años de vida” (pp. 80-81), como si quisiera Padre Amador [autor de la autopsia] ocultar la idea del asesinato; sino también una investigación judicial para la cual varios testimonios de personas recibidos acerca de lo ocurrido, han dado detalles relevantes. Es que la indiferencia de todos frente a la amenaza de muerte nutrida y llevada a cabo por los gemelos favoreció su logro mayor.

Según la teoría freemaniana, una novela es policíaca cuando su constitución descansa en cuatro fases. Y en nuestro corpus de base, detectamos con aparente claridad aquellos momentos:

· El enunciado del problema: ha muerto Santiago Nasar “El día que lo iban a matar, […] ya lo mataron” (pp. 7,27);

· La presentación de los datos esenciales para descubrir la solución: los testimonios de la gente del pueblo; los supuestos culpables son los gemelos Vicario hermanos de Ángela Vicario que fue amante de Santiago Nasar con quien supuestamente perdió la virginidad antes de casarse con Bayardo San Román:

Leemos:

Muchos […] sabían que a Santiago Nasar lo iban a matar. […] La gente sabía que Santiago Nasar iba a morir, y no se atrevían a tocarlo. […] Ángela Vicario, la hermosa muchacha que se había casado el día anterior, había sido devuelta a la casa de sus padres, porque el esposo encontró que no era virgen. “[…] Nadie podía explicarme cómo fue que el pobre Santiago Nasar terminó comprometido en semejante enredo”. Lo único que sabían con seguridad era que los hermanos de Ángela Vicario lo estaban esperando para matarlo. (pp. 23, 107, 25).

· El desarrollo de la investigación y la presentación de la solución: declaraciones de testigos en contra de los hermanos Vicario ante el juez instructor; realización de una autopsia. Veamos algunos pasajes que ilustran esta etapa:

Nadie podía entender tantas coincidencias funestas. El juez instructor que vino de Riohacha debió sentirlas sin atreverse a admitirlas, pues su interés de darles una explicación racional era evidente en el sumario. […] La puerta de la plaza estaba citada varias veces con un nombre de folletín: la puerta fatal. […]. Eran gemelos: Pedro y Pablo Vicario. Tenían 24 Años, y se parecían tanto que costaba trabajo distinguirlos. “Eran de catadura espesa pero de buena índole”, decía el sumario.  […] Los primeros clientes eran escasos, pero veintidós personas declararon haber oído cuanto dijeron. […] -Vamos a matar a Santiago Nasar- […] El coronel Aponte comprendió entonces […], y le ordenó al padre Amador que practicara la autopsia. […] Sin embargo hizo cumplir la orden. (pp. 16, 19, 55-56, 79).

· La última instancia es la discusión de los indicios y la demostración que se relacionan en la trama, con el contenido del informe judicial y el resultado de la autopsia:

El informe del padre Amador parecía correcto, y el instructor lo incorporó al sumario como una pieza útil. […] El informe dice: “Parecía un estigma del Crucificado.” […] el padre Amador consignó en el informe que Santiago Nasar tenía una inteligencia superior y un porvenir brillante. Sin embargo, en la nota final señalaba una hipertrofia del hígado que atribuyó a una hepatitis mal curada. “Es decir –me dijo– que de todos modos le quedaban muy pocos años de vida”. […] El informe concluía que la causa de la muerte fue una hemorragia masiva ocasionada por cualquiera de las siete heridas mayores. (pp. 79-80-81).

Tras la demostración sigue la discusión de los contenidos:

Tenía que ser cura para ser tan bruto –me dijo [el doctor Dionisio Iguarán]. […] El nombre del juez no apareció en ninguno (pliegos del sumario). […] Sin embargo, lo que más le había alarmado al final de su diligencia excesiva fue no haber encontrado un solo indicio, […] de que Santiago Nasar hubiera sido en realidad el causante del agravio (en contra de Ángela Vicario). […] En el folio 416, de su puño y letra escribió [el juez] una nota marginal: Dadme un prejuicio y moveré el mundo. […] En el folio 382 del sumario escribió otra sentencia marginal con tinta roja: La fatalidad nos hace invisibles. (pp. 81, 103-104-105, 107).

En suma, la existencia de estos cuatro momentos importantes en el corpus de base, a través de su justificación con pasajes textuales, nos lleva a una primera deducción que la obra tiene la estructura de una novela policíaca. Además de las fases arriba mencionadas, la historia relatada evidencia una entrada relevante es decir mientras se realiza la investigación judicial entre bambalinas para capturar a los asesinos de Santiago Nasar, éstos desarrollaban sus astucias. Al respecto, la voz narrativa afirma:

A las seis de la tarde, mientras le hacían la autopsia al cadáver de Santiago Nasar, el alcalde fue llamado de urgencia porque Pedro Vicario   [supuestamente uno de los asesinos] estaba convencido de que habían envenado a su hermano “Me estaba yendo en aguas-, y no podíamos quitarnos la idea de que eran vainas de los turcos”. (pp. 84-85).

Esta entrada es también una de las características de la historia policíaca contada en esta obra. Pero, su importancia no rebasa la de la argumentación que conduce a la prueba, que por su parte, resulta ser el elemento medular porque hace coincidir coherentemente los entendimientos del autor y del lector; del detective y del criminal. Y en el corpus, la prueba real está formulada por los diferentes testimonios de los personajes que sabían que los hermanos Vicario estaban esperando a Santiago Nasar para matarlo. Estos testimonios como pruebas contundentes están salpicados por entre el relato y en boca de la mayoría de los habitantes del pueblo, lo que revela que son ciertos.

El asesinato de Santiago Nasar, la investigación para arrestar a los culpables mediante la intervención judicial (sumario) y la autopsia practicada sobre el cadáver; y la prueba constituida por los resultados de la investigación y los diferentes testimonios de personajes, hacen del objeto de estudio una especie de disputatio, una novela-problema, una novela científica pues, una novela policíaca todo eso, por el proceso argumentativo adoptado. El interés implícito de la argumentación no consiste en probar la culpabilidad de los hermanos Vicario tan señalada por los testimonios, sino en la originalidad del cómo probarla, porque el cómo probar presenta más interés y sutileza más que el qué. De hecho, un novelista policíaco no lo es más que a través de la sutileza. Por ejemplo una de las sutilezas de nuestro autor ha consistido en un primer lugar, tomar en un circuito cerrado (un lugar bien delimitado) a los diferentes protagonistas (la víctima Santiago Nasar; los sospechosos culpables: los hermanos Vicario y los testigos aun entre estos últimos existe un vínculo de parentesco entre algunos) a fin de provocar acercamiento de unos con otros e interferencias. En segundo lugar, por comenzar su relato por el final, esto es, se fue del homicidio de Santiago Nasar a los hermanos Vicario como supuestos homicidas, de la discreción a los testigos y del motivo a los móviles.

En realidad, existe una premeditación del novelista que estructura la del culpable que por su parte sirve de apoyo al primero. El asesinato de Santiago Nasar premeditado por el autor, fue creando el designio reflexionado de Pablo y Pedro Vicario de atentar contra la vida de Nasar, dando así al novelista un argumento necesario y sólido para organizar su Crónica de una muerte anunciada.

Crónica de una muerte anunciada como novela policíaca se explica por el hecho de que en ella, el relato sigue el orden del descubrimiento. Del suceso conocido como el asesinato de Santiago Nasar, se emprende una investigación para determinar las causas y detener a los responsables de la tragedia. En un comienzo, el autor relata una serie de sueños hechos por Santiago Nasar antes de su fallecimiento, los cuales, cargados de simbolismos, expresaban indirectamente la tragedia y nunca el presagio fue decodificado por Nasar. Un segundo momento, cuenta los recuerdos del día anterior al asesinato, de varios años, y personas, del propio asesinato. Un tercer momento narra la investigación y los resultados de la misma y el arresto de los culpables. A grosso modo, la inversión de tiempo y la sustitución del orden del suceso por el orden del descubrimiento evidentes en la trama, hacen de esta obra una verdadera novela policíaca. Toda la novela es una deducción. Se narra el trabajo de reconstrucción de la historia del asesinato de Santiago Nasar a través de un razonamiento lógico. Una de las ambiciones del autor es poner al lector y al detective (el juez instructor) en condiciones de descubrir a los culpables Pedro y Pablo Vicario como solución mucho más eficaz que el simple acto de arresto. Por eso, ningún elemento del enigma se relaciona con la fantasía, tampoco con lo maravilloso. Todos los elementos son necesarios e inteligibles y contribuyen a la deducción correcta.

Como cualquier novela policíaca, tras el asesinato de Santiago Nasar, en vez de una persecución, se pone en marcha un plan razonable: una investigación cuyo responsable en la trama es el juez instructor llamado detective por su función de investigación de crimen. El juez instructor basó su investigación en la búsqueda de medios para descubrir a los culpables por eso recabó todos los testimonios de la gente porque “[…] éramos muy pocos quienes no sabíamos que los gemelos Vicario estaban esperando a Santiago Nasar para matarlo, y se conocía además el motivo con sus pormenores completos” (P.63). Aquí, el autor insiste sobre un elemento útil del triunfo del detective: la certeza de que todo sabían que los hermanos Pedro y Pablo estaban por matar a Nasar. Estas afirmaciones facilitan la indagación para descubrir a los criminales dado que la mayoría manifiesta los mismos hechos, motivos y oportunidades que tenían Pedro y Pablo para llevar a cabo el asesinato. Además, el detective trata de descubrir la veracidad de la causa del crimen. A este respecto, a su pregunta de saber quién era Santiago Nasar, la supuesta ofendida, hermana de los supuestos culpables, contestó: “-Fue mi autor”. Pero esta argumentación como posibilidad, consta solamente a Ángela Vicario además de ser insuficiente. La voz narradora afirma:

-Fue mi autor. Así consta en el sumario, pero sin ninguna otra precisión de modo ni de lugar. Durante el juicio, que sólo duró tres días, el representante de la parte civil puso su mayor empeño en la debilidad de ese cargo. Era tal la perplejidad del juez instructor ante la falta de pruebas contra Santiago Nasar, que su buena labor parece por momentos desvirtuada por la desilusión. (Pp. 104-105).

La pregunta del detective y la sencillez de la respuesta se revelan como un juego del autor quien ante varias evidencias, quiso jugar con la dificultad inventando obstáculos mediante una argumentación impertinente y a una, se propuso refutarla. En otros términos, el novelista juega ofreciendo elementos innecesarios. Uno de los evidentes en la novela se refiere a la presencia de los gemelos Pedro y Pablo Vicario, quienes, por la semejanza que les caracteriza, provocan juegos de identidad, apariencia y de palabras por su parte, configuran la dificultad a manera de placer en la novela.

El crimen de Santiago Nasar, el desenrollo de la investigación para descubrir a los verdaderos culpables Pedro y Pablo Vicario, el uso de los contrarios e interferencias para disimular por momento a los asesinos y la captura de los mismos como el desenlace tras la deducción; hacen de Crónica de una muerte anunciada un ejercicio mental, una novela policíaca lógicamente científica y una novela problema, cuyo verdadero resultado ha sido el descubrimiento de Pedro y Pablo Vicario como responsables de homicidio de Nasar y no su arresto, su encarcelamiento en Manaure y su liberación en Riohacha.

Una valoración, por breve que sea, de algunos elementos de la trama, justifica modestamente el carácter policíaco de Crónica de una muerte anunciada. Si por una parte, nuestro objeto de estudio es novela policíaca por los diferentes componentes y técnicas propias a la novela policíaca, que hemos venido demostrando; por otra parte, la es, porque en ella no existe ensoñaciones, hay muy pocas emociones, menos suspenso, la incertidumbre es casi inexistente y, el argumento central es el crimen de Santiago Nasar y la investigación. De acuerdo con Van Dine[6], la simple presencia del cadáver de Santiago Nasar hace de entrada de Crónica de una muerte anunciada una novela policíaca.

Es posible que esta apreciación sea subjetiva, pero dejamos el camino abierto a otras formas de lectura, dado que la unanimidad en el ámbito literario es inalcanzable y la contrariedad, un valor intelectual.

BIBLIOGRAFÍA

APULEYO MENDOZA, Plinio. “El humor fúnebre de García Márquez”. San Juan, Diario El nuevo día, 4 de marzo de 1986.

ALONSO, Martín. Ciencia del lenguaje y arte del estilo. Madrid, Aguilar, 1953.

ANDERSON IMBERT, Enrique. Discusión sobre la novela en América.Estudios sobre escritores de América. Buenos Aires, Ed. Raigal, 1954.

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CAILLOIS, Roger. “Los poderes de la novela” en Acercamientos a lo imaginario. trad. José Andrés Pérez Carballo, México, FCE, 1989.

COBO BORDA, J.G. La nueva literatura colombiana. Instituto Colombiano de Cultura, 1976.

COMPAGNON, Antoine. Le Démon de la théorie. París, Seuil, 1998.

FORSTER, Edward Morgan. Aspectos de la novela. trad. Guillermo Lorenzo, 4ª ed. Madrid, Debate, 1995.

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GIRALDO, Luz Mery. Fin de siglo. Narrativa Colombiana, Bogotá, Centro Editorial Javeriano (CEJA), 1995.

_____. Narrativa colombiana: Búsqueda de un nuevo canon. 1975-1995, Bogotá, CEJA, 2000.

NARCEJAC, Thomas. Una máquina de leer: la novela policíaca. trad. Jorge Ferrreiro, México, FCE, 1986.

SOSNOWSKI, Saúl. Lectura crítica de la literatura americana: Inventarios, invenciones y revisiones. Caracas, Ayacucho, 1996, tomo I.

NOTAS:

[1] Crónica de una muerte anunciada, 34ª Impresión, México, Editorial Diana, 2005. Cito bajo esta edición y consigo las páginas en el cuerpo del trabajo.

[2] Teoría y Técnica de la Literatura, 19ª. ed., México, Porrúa, 2000, pp. 160-61

[3] Citado en Una máquina de leer: la novela policíaca de Thomas Narcejac, Traducción de Jorge Ferreiro, México, Fondo de Cultura Económica, 1986, P. 49.

[4] Ibid.,  P.53.

[5] Ibid., pp. 242-243.

[6] Cfr. Narcejac, Thomas. Op. cit., p.99. Según Dine: “una novela policíaca sin cadáver no es una novela policíaca. Hacer leer trescientas páginas sin siquiera ofrecer un crimen, equivaldría a mostrar demasiado exigente con un lector de novela policíaca”. Así, da a conocer una de las reglas más importantes que tiene que cumplir una novela para ser policíaca.

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